viernes, 6 de noviembre de 2015

¿Contrato único o despido único?

*Manuel Lago.- A estas alturas parece más que probable que la cuestión catalana ocupe todo el espacio del debate previo a los comicios del próximo 20 de diciembre, impidiendo con ello que las diferentes opciones electorales expliquen sus propuestas sobre el resto de los problemas del país, que son además los que condicionan la vida de la inmensa mayoría de la población. Uno de esos problemas es la enorme precariedad del empleo, tanto en términos de salario como de relación contractual. España encabeza dos ránkings en el grupo de los países más desarrollados: somos el país con mayor desempleo y con la mayor precariedad laboral. Cada año se hacen millones de contratos de trabajo sin que eso sirva para reducir el desempleo porque, cada vez más, un contrato no equivale a un empleo.
En este escenario de sobreabundancia de contratos precarios nació, ya hace varios años, la propuesta de un denominado contrato único, que ahora incorpora a su programa electoral Ciudadanos. La esencia de esta propuesta es eliminar la contratación de carácter temporal, haciendo que todos los contratos sean indefinidos desde el inicio, pero con un cambio fundamental: reducir la indemnización por despido a una cifra inicial muy baja que iría creciendo con el tiempo. Estamos ante un modelo contractual en el que solo se regula su indemnización por lo que, más que de un contrato único, estaríamos ante un despido único. El núcleo de la propuesta es reducir la indemnización todo lo que haga falta hasta conseguir que las empresas prefieran este modelo, formalmente indefinido, pero extraordinariamente precario en realidad.
Con la norma legal actual, la mayoría de los contratos temporales tienen una indemnización de 12 días a su finalización, mientras que para los indefinidos las indemnizaciones son de 20 días por año en los despidos objetivos y de 33 días en los improcedentes. Aunque aún no se conocen con precisión las cifras del denominado contrato único, sus defensores están hablando de una indemnización que empezaría en 8 días, iría subiendo hasta los 12 días después de cuatro años de antigüedad, para terminar en los 20 días del actual despido objetivo cuando el trabajador lleve más de ocho años en la empresa. En los despidos improcedentes la escala empezaría en 12 días y tardaría ocho años en llegar a los 33 días actuales.
Sintetizándolo, la propuesta del contrato único supone que en los cinco primeros años la indemnización por despido sería incluso inferior a la que hoy en día tiene derecho un contrato temporal -aun después de la reforma laboral del PP- y a menos de la mitad de la que tiene un indefinido que sea despedido con la fórmula más barata, la de 20 días por año.
Todas las personas que conocen cómo funciona el mercado de trabajo saben que lo que en el fondo diferencia a los estables de los eventuales es el coste del despido, porque si despedir fuera gratis ¿qué más daría tener un contrato indefinido que uno temporal? La propuesta de Ciudadanos, al reducir a menos de la mitad la indemnización, precariza mucho más las relaciones laborales, un camino por el que empezó a caminar en España en 1984 y que después de 30 años ya ha demostrado adónde nos conduce.

*Manuel Lago.- Economista especializado en mercado de trabajo, economía pública y política industrial, trabaja en el gabinete confederal de CC.OO. y es profesor asociado de Estructura Económica y Social de Galicia en la Escuela de Relaciones Laborales de la UDc. Es miembro del Foro Económico de Galicia y del Consello Económico y Social. Participó en varios libros colectivos sobre la economía de Galicia y es colaborador de V Televisión y La Voz de Galicia, donde escribe una columna semanal desde el año 2009.

Fuente: La Voz de Galicia
 


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