viernes, 11 de diciembre de 2015

Economía, elecciones e impuestos


*Manuel Lago.-En la campaña electoral del 2011, el Partido Popular se ofrecía a resolver la crisis de la economía española con dos medidas fundamentales: no gastar más de lo que se ingresa y reducir los impuestos. Esto es, equilibrio presupuestario y rebajas fiscales. Pero en sus cuatro años de Gobierno ha hecho exactamente lo contrario: la deuda pública se ha incrementado en 300.000 millones de euros -porque gastó más de lo que ingresó- y aprobó la mayor subida de impuestos jamás conocida en una legislatura en España.
Y sin embargo, a pesar de esa contradicción absoluta entre lo que decía y lo que hizo, la economía española salió de la recesión ¿Cómo explicarlo? Hay dos posibilidades. La primera es que todo el discurso neoliberal del PP es falso y que incurrir en déficit- que es lo que provoca el aumento de la deuda- y subir impuestos son medidas que impulsan el crecimiento. Si esto es así, estaría obligado a rectificar su discurso.
La segunda, que es la real, es que la recuperación de la economía nada tiene que ver con la acción del Gobierno, sino más bien al contrario, que se recuperó a pesar de lo que hizo el Gobierno. El relato del Gobierno sobre la evolución de la economía española es falso, porque omite un elemento determinante: que la integración en la UE y la globalización de la economía determinan la evolución del PIB en España con escaso margen de variación.
La economía española entró en recesión en el 2009 como toda la Unión Europea 
-Alemania incluida- y sale de la recesión al final del 2013 con el resto de países de la UE. Esto es, ni Zapatero es el culpable de la crisis ni Rajoy el que nos saca de ella: es el ciclo económico de la Europa integrada y de la economía mundial el que explica la evolución de nuestro PIB.
En realidad, lo que comparten Rajoy y Zapatero es la responsabilidad de haber aplicado -obedeciendo el dictado de la Troika- una política económica que alargó la duración de la recesión de forma innecesaria. La recesión duró en Estados Unidos y en el Reino Unido menos de dos años, porque sus Gobiernos, especialmente sus bancos centrales, aplicaron una política muy expansiva a favor de la recuperación, que los devolvió al crecimiento ya a finales del 2010. Y lo mismo habría ocurrido en la zona euro, porque fue la obsesión por la austeridad compulsiva, las reformas laborales, el debilitamiento del Estado de bienestar y la política monetaria del BCE lo que prolongó el sufrimiento de la mayoría durante tres años más.
A lo largo de la próxima legislatura España recuperará el nivel de PIB previo a la crisis, el nivel de riqueza que teníamos en el 2008 y, por lo tanto, de lo que toca hablar ahora es de cómo repartimos los beneficios del crecimiento, de cómo volvemos el nivel de protección social y de cómo recuperamos los derechos económicos y laborales perdidos. Pero el PP sigue, otra vez, con la propaganda electoral de las rebajas fiscales que, de llevarse a cabo, supondrían renunciar a los recursos que hacen falta para restañar los destrozos que provocó en esta legislatura en nuestro Estado del bienestar, que ya era débil antes de la crisis y que ahora sufre una grave anemia.

*Manuel Lago.- Economista especializado en mercado de trabajo, economía pública y política industrial, trabaja en el gabinete confederal de CC.OO. y es profesor asociado de Estructura Económica y Social de Galicia en la Escuela de Relaciones Laborales de la UDc. Es miembro del Foro Económico de Galicia y del Consello Económico y Social. Participó en varios libros colectivos sobre la economía de Galicia y es colaborador de V Televisión y La Voz de Galicia, donde escribe una columna semanal desde el año 2009 


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