lunes, 18 de enero de 2016

Catalanes víctimas del genocidio argentino (I)

Luis Cervera Novo
Luis Justo Agustín Cervera Novo, fue una de las tantas víctimas catalanas del genocidio argentino. Destacado militante comunista y activista sindical. Mientras esto sucedia el rey Juan Carlos visitaba la Argentina y se abrazaba con Videla.

Por Lóis Pérez Leira.- Luis Justo Agustín Cervera Novo nació en Barcelona el 5 de agosto de 1927. Fue anotado con el apellido materno a raíz de que la identidad del padre siempre se mantuvo en secreto. Según consta en su partida de nacimiento, su abuela materna, Carmen Novo, había nacido en Galicia. Carmen llegó a Argentina a principios del siglo XX y se estableció en la Patagonia donde conoció a Cayetano Cervera, oriundo de Navarra, quien trabajaba en un frigorífico. Cayetano era viudo y había dejado a los hijos de su primer matrimonio en España al cuidado de su familia.
Allí, en esos parajes hostiles y fríos del sur argentino, ambos decidieron empezar una vida juntos. Al poco tiempo se casaron y nacieron sus tres hijos: Luisa, Leandra y Héctor. La adversidad sobrevolaba la existencia de la familia: en el posparto de Héctor hubo complicaciones y Carmen falleció.
Cuando muere su esposa, Cayetano se queda solo con Luisa, Leandra y Héctor. Se torna imposible para él criarlos y trabajar al mismo tiempo, por ese motivo un día toma la decisión de regresar a su tierra y se instala finalmente en Barcelona donde se reencuentra con sus otros hijos, quienes lo ayudan con la crianza de los tres argentinos. Debido a la difícil situación económica de la familia, Luisa se vio obligada a trabajar desde pequeña en el campo. Cuando cumplió 15 años ingresó como operaria en una fábrica de enlatado de duraznos.
La ausencia de Carmen convirtió a Cayetano en un hombre de carácter hosco y poco comprensivo lo que provocó desavenencias entre él y Luisa. A los 17 años ella veía al mundo con los ojos llenos de ilusión y en esa época conoció a un hombre del cual se enamoró. Al poco tiempo Luisa descubrió que estaba embarazada, su padre se enfureció al conocer la noticia y no le permitió continuar con esa relación. Cayetano pensó que lo mejor sería enviarla a un convento pero Luisa no estaba dispuesta a obedecerlo. Ya había decidido tener a su hijo.
La relación de Luisa y Cayetano empeoraba día a día pues era difícil para una madre soltera convivir con los chismes y habladurías de la gente del lugar, además de los constantes reproches paternos. En 1928 Luisa partió junto a su hijo rumbo a Argentina acompañada de su hermana Leandra. Volvía a su patria con la esperanza de comenzar una nueva vida. En Buenos Aires conoció a Ramón Caldelas, un gallego oriundo de Santiago de Compostela, quien le llevaba más de 20 años. Formaron pareja y Ramón consideró a Luís como un verdadero hijo. De esta unión nació en 1930 Alfonso y en 1936 Olga.
Luís fue un hijo ejemplar, cuidó de sus hermanos mientras su madre cosía para colaborar con la economía familiar. Terminó la escuela primaria y aunque era un excelente alumno no pudo continuar con sus estudios porque empezó a trabajar desde niño, primero en un almacén de barrio y después en la industria textil. Con el tiempo se dedicó a la construcción de viviendas. Con 18 años conoció a su futura esposa, Haydeé Pérez, en Florida, Partido de Vicente López, donde ambos vivían. El romance prosperó y se casaron en 1946. Poco después de su matrimonio nació su primera hija Marta Beatriz, a quien llamaban ´Betty´, en 1949 vino al mundo Luís Alberto, en 1951 Jorge, en 1962 Sergio Fabián y en 1965 Daniel Jorge.
Luís y Haydeé atravesaron momentos de gran felicidad pero también tuvieron que soportar tragedias familiares como la muerte de su hijo Jorgito, a los seis años, a causa de una enfermedad hepática y de Betty, a los 23, que falleció de una neumonía fulminante cuando esperaba su primer hijo y tenía siete meses de gestación. En 1971 el matrimonio realizó un viaje por San Martín de los Andes, Bariloche y Chile con el fin de reponerse del duro golpe que significó para ellos la muerte de su única hija mujer.
En 1947 su cuñado Antonio Pérez, que militaba en la Federación Juvenil Comunista (FJC), lo afilió a este organismo, circunstancia que preocupó a Luisa porque ella pensaba que en España ya había sufrido mucha gente a causa de las luchas entre republicanos y falangistas. Aunque intentó convencerlo para que desistiera de participar en política, Luís no la escuchó y le aseguró que él quería cambiar el mundo injusto en el que vivían. Ésa sería la última vez que hablarían sobre el tema, Luisa amaba a su hijo y no deseaba enemistarse con él.
Desde muy joven Luís fue ocupando cargos importantes dentro del PC. Rápidamente pasó de la FJC al partido. En los comienzos de su trabajo rentado militó un tiempo en la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Durante la década del ´60, cuando era secretario de Organización en Lanús, viajó en varias oportunidades a la URSS donde le impartieron clases de organizador revolucionario, que luego transmitió a los jóvenes de la Federación. En Lanús el partido tenía varias células integradas por los empleados del ferrocarril y por operarios de diversas empresas textiles. Con el tiempo empezó a trabajar en el Comité Central en el área de Organización y su tarea lo llevó a viajar por el interior del país.
Sus tres hijos siguieron su ejemplo y todos militaron en el PC, incluso su nieta mayor Mariana, hija de Luís Alberto.
Antonio Pérez recuerda a Luís. “Era un hombre volcado a su ideas, un gran luchador del movimiento obrero que daba todo de sí para combatir las injusticias sociales, y al mismo tiempo le encantaba divertirse con su familia y camaradas, por lo general era el centro de las fiestas y reuniones”, expresa con nostalgia de un pasado que nunca volverá.
Luís y sus compañeros víctimas de la redada tendida al Partido Comunista argentino y chileno.
El 20 de mayo de 1977 un manto de terror se adueñó del Comité Capital del Partido Comunista, ubicado en Callao y Corrientes, Capital Federal. Siete compañeros del partido fueron secuestrados en la puerta del local, uno de ellos era Luís. El hecho se produjo entre las 15:30 y 17:30 horas. De los siete secuestrados sólo tres fueron liberados: Miguel Lamota el 23 de mayo, y Miguel Ángel Prado y Juan Carlos Comínguez, ex diputado nacional, el 24 de mayo. Juan Cesáreo Arano, Ricardo Isidro Gómez, Carmen Candelaria Román y Luís Justo Agustín Cervera Novo, continúan desaparecidos.
Mariana, nieta de Luís, que lucha denodadamente por conocer el paradero de su abuelo, revela que “hay una hipótesis acerca de la desaparición de mi abuelo y sus compañeros elaborada en el año 2000 por la periodista Lila Pastoriza, del diario Página 12, donde recuerda que entre el 15 y el 29 de mayo de 1977 fueron secuestradas en Buenos Aires 19 personas de las cuales cinco eran miembros del PC chileno y 12 del PC argentino (sólo tres de éstos sobrevivieron). Según la periodista su captura estuvo relacionada con el traslado de una gran suma de dinero proveniente del exterior destinada al PC chileno. El suizo-chileno Alexei Jaccard sería el encargado de traer los fondos que se entregarían al matrimonio Stoulman, financistas chilenos que lo llevarían al país trasandino. En esta operación estaban involucrados militantes chilenos y argentinos del PC, pero el operativo venía infiltrado por la DINA desde Europa y los miembros del PC (incluidos los Stoulman) fueron víctimas del Plan Cóndor. Estos asesinatos comprometieron seriamente a los Gobiernos dictatoriales de Pinochet y Videla. Lo que refuerza la teoría de la búsqueda de dinero en el secuestro del grupo ´Callao´, entre los que estaba mi abuelo, es que los que desaparecieron pertenecían a Organización y Finanzas del PC y los sobrevivientes no. La otra hipótesis que manejan muchas personas es que los secuestradores integraban un ´grupo de tareas´ liderado por Aníbal Gordon, escindido del centro clandestino de detención Automotores Orletti, que había cerrado sus puertas en noviembre de 1976. Era una banda armada que se dedicaba a secuestrar gente para apoderarse de su dinero y bienes. Quizás pensaron que el PC argentino había recibido parte del dinero proveniente de Suiza y mi abuelo y los demás tenían conocimiento de esto”, reflexionó.
El Plan Cóndor fue un plan de inteligencia y coordinación entre los servicios de seguridad de los regímenes militares del cono sur. Constituyó una organización clandestina internacional para la práctica del terrorismo de Estado a escala continental. Los países involucrados en esta operación criminal fueron Argentina, Chile, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia. Se sumaron con distinto grado de compromiso Perú, Ecuador y Colombia. Su centro de operaciones estaba en Santiago de Chile y el ideólogo y coordinador del mismo era el general Manuel Contreras, jefe de la DINA, poderosa central de inteligencia chilena, quien en 1975 redactó un extenso documento con las proposiciones para su funcionamiento. El gobierno de Estados Unidos participó activamente en el Plan Cóndor. El 22 de agosto de 1978 la CIA envío a sus principales embajadas en Sudamérica la siguiente advertencia: ´La Operación Cóndor es un esfuerzo cooperativo de inteligencia y seguridad entre muchos países del Cono Sur para combatir el terrorismo y la subversión´. Según información proveniente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, la sede del Plan Cóndor en este país estuvo en el campo de concentración Automotores Orletti, ubicado en Venancio Flores 3519 de Capital Federal, donde fueron torturados y asesinados ciudadanos de distintos países latinoamericanos secuestrados en el marco del Plan Cóndor. El mismo estaba regenteado en Argentina por la Secretaría de Informaciones del Estado (SIDE) cuyo titular fue durante 1976 Otto Paladino, quien creó el grupo OT 18 que dependía del Departamento de Operaciones Tácticas I. Esta unidad era una base operacional formada por bandas contratadas de ´inorgánicos´ como la de Aníbal Gordón, y por personal orgánico de la SIDE. La OT 18 tenía su sede en Automotores Orletti y cuando éste se cerró se trasladaron a una casa ubicada en la calle Chiclana de la ciudad de Buenos Aires. El 22 de diciembre de 1992 se descubrieron en una estación de policía de Lambaré, Asunción, Paraguay, los llamados ´archivos del terror´, expedientes en los que existen constancias documentales sobre el terrorismo de estado en el Cono Sur. Según estos archivos el Plan Cóndor causó 50.000 muertos, 30.000 desaparecidos y 400.000 presos.
El recuerdo de Luís Cervera Novo se mantiene vivo en la memoria de sus familiares y compañeros de militancia. Jesús Mira, ex diputado nacional del PC, evoca algunos aspectos de su personalidad. “Tengo la mejor opinión de él, era un hombre combativo, volcado a sus ideas y al movimiento obrero. Juan Carlos Comínguez, que también fue diputado nacional, y estuvo secuestrado con Cervera Novo me habló de la entereza y valentía que mostró Luís en el sótano en el que estuvieron detenidos. Según relató Comínguez, permanecieron desnudos y encadenados en un lugar que no era una cárcel y estaba en el centro de la ciudad. Cuando Comínguez fue liberado, fuimos juntos al Ministerio del Interior a pedir por la liberación de los otros compañeros secuestrados. Nos atendió el subsecretario del Ministerio pero no logramos nada”, concluye con impotencia contenida.
Luego de su desaparición, los familiares denunciaron el caso ante la CONADEP (legajo Nº 1927) y ante la OEA (expediente Nº 2415). Haydeé, su mujer, se entrevistó con el cónsul español y se enviaron cartas a diferentes episcopados. Los familiares también fueron hasta el centro ilegal de detención de Campo de Mayo pensando que quizás allí encontrarían a Luís, todo con resultado negativo.
En el año 2005, Mariana, la nieta mayor de Luís, se acercó al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) con la hermana de su abuelo, Olga, para que ella se haga la prueba de ADN con la esperanza de encontrar el cuerpo de Luís. Hasta ahora no lograron conocer su paradero.
El 19 de mayo de 2006 se realizó en el Comité Capital del PC un homenaje a los compañeros Carmen Candelaria Román, Luís Justo Agustín Cervera Novo, Juan Cesáreo Arano y Ricardo Isidro Gómez, quienes se encuentran desaparecidos desde aquel fatídico 20 de mayo de 1977. Al recordarlos, el periodista Herman Schiller, señaló: “No pudieron desaparecer sus sueños y proyectos porque ellos están en la lucha cotidiana”.
En octubre de 2006, el hijo mayor Luís Alberto, se presentó como querellante por la desaparición de su padre ante el Juzgado Federal Nº 3 a cargo del juez Daniel Rafecas, en la causa del Primer Cuerpo de Ejército, acompañado por los abogados de la Federación de Sociedades Gallegas.
Por último, Mariana hace una emotiva semblanza de Luís. “Disfruté a mi abuelo hasta los siete años. Como mis padres también eran militantes muchas veces él nos cuidaba. Vivíamos a 30 cuadras de distancia y en vez de viajar en ómnibus me llevaba en bicicleta porque a mi me gustaba más. Era una persona fundamental en la familia ya que mientras él vivió siempre existieron reuniones que con el tiempo se fueron perdiendo. Era orgulloso, obstinado, autosuficiente, pero un gran tipo, un hombre con ideales, con convicciones fuertes, muy honesto, trabajador y fiel a sus afectos y compañeros. Creo que su mayor objetivo, equivocado o no en su línea política, era cambiar el mundo, y dio su vida por ese sueño”.

Despojados

Espacios despojados, vacíos en donde habita la muerte
prisioneros del horror
el abandono y el asco
un número encapuchado
“Hay poco Dios en este sótano
poco
pero nos mantiene vivos”.
La cabeza pateada
manos y llantos atados
las palabras mordidas
y las botas marcando el paso
el mundo en los pies
que los ojos tapados no ven
hermanados por el silencio
y esos gritos que no se olvidan
“Hay poco Dios en este sótano
poco
pero nos mantiene vivos”.
Capucha volando hacia la muerte
como un pájaro en picada cayendo al río
Juventud que se pierde
un pañuelo dando vueltas en la plaza
buscando
esperando
esperando al que no vuelve.
Abrazo del presente que nos acerca al pasado
despertando el espanto
entre ruinas y escombros
Tanta mentira que robó sueños
Tanto olvido que borró nombres
que se llevó amigos, parejas, hijos, hermanos.
“Hay poco Dios en este sótano
poco
pero nos mantiene vivos”.
vivos como la memoria
si alguien se anima y recuerda
la amarga pesadilla
de esta historia.
Poesia de: Iliana Magaldi / Mariana Cervera Novo

Fuente: Kaosenlared

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