lunes, 29 de agosto de 2016

La lista de Orwell.



George Orwell
Jorge Ángel Hernandez.- El afamado escritor británico George Orwell, autor de la igualmente célebre novela 1984, se empleaba de lleno y con conocimiento de causa en el entramado de la Guerra Fría cultural. Desempeñaba su papel de colaborador activo de la CIA, sobre todo a través del intelectual agente Arthur Koestler, con quien bromeaba calculando el grado de traición que podrían alcanzar las “bestias negras favoritas” de su lista de denuncias. En su meticuloso diario, Orwell compiló los nombres de treinta y cinco personas en 1949, pero engrosó rápidamente el número en ese mismo año, hasta llegar a 125 sospechosos de simpatizar con el comunismo o de colaborar con él directamente. La abultada lista sería entregada por él mismo al Departamento de Investigación de la Información (IRD, por sus siglas en inglés).

Orwell denunciaría así a quien se consideraba su amigo, el poeta Stephen Spender, por su “tendencia a la homosexualidad” y por ser “muy poco fiable” y “fácilmente influenciable”.  El célebre e incluso autor superior a él mismo, John Steinbeck, fue incluido en su nómina de bestias negras por considerarlo “espurio, pseudoingenuo”, y asimismo Upton Sinclair, apenas por calificarlo de “muy tonto”. El político y periodista panafricanista George Padmore, radicado en Londres luego de haber abandonado el comunismo soviético, pasa a su lista por “antiblanco” y probable amante de Nancy Cunard.
Kingsley Martir, director del New Statesman and Nation, donde Orwell publicaba, quedaría en su lista como “liberal degenerado. Muy deshonesto”. El intelectual, actor y cantante negro Paul Robeson también fue víctima de sus acusaciones por ser muy “antiblanco, partidario de Wallace”, y J. B. Prestley por “simpatizante convencido”, “muy antiamericano” y con posible vínculo organizativo con el anticomunismo. Michael Redgrave, quien aparecería después en el filme 1984, también quedaría enlistado por el paranoico colaborador de la CIA. A esas alturas, Orwell sabía que lo aquejaba una tuberculosis que no había respondido favorablemente al tratamiento especial que desde los Estados Unidos le enviaran. Pronto, la enfermedad lo llevaría a lo que, con despiadado humor negro, Mary McCarthy consideraría, por la fuerza del giro a la derecha de sus últimos actos, una feliz muerte prematura.
Coincidiendo en el tiempo con la lista de Orwell, organizaciones racistas de los Estados Unidos boicotearon conciertos de Paul Robeson, quien, a pesar del peligro que corría, se negó a refugiarse en la Unión Soviética, donde, según declaró públicamente, se sintió verdaderamente tratado como una persona. Sus motivos respondían a un patriotismo vital: consideraba un deber heredado reconstruir su país.
La filmación y distribución de Rebelión en la granja (Animal farm) estuvo totalmente orientada por la CIA. Primero, con la gestión que acometieron los agentes Carleton Alsop y Finis Farr, cumpliendo orientaciones de su superior E. Howard Hunt, de conseguir los derechos a través de la viuda, Sonia Brownell, con quien Orwell se había casado en 1949, en el hospital donde se hallaba ingresado. El propio Hunt revela en detalles las gestiones en sus Memorias, publicadas en 1974.
Las más famosas novelas, Rebelión en la granja (Animal farm) y 1984 no fueron sino parte de su plan de trabajo como colaborador del IRD. Cada una cumple a cabalidad las normas de comunicación de requisito, así como la dirección de contenido que establecía al socialismo como un experimento fallido. Si bien en ambas es posible hallar referencias al entorno británico inmediato, que el público podía relacionar y disfrutar sin demasiado esfuerzo, muchas de las cuales fueron suprimidas en las respectivas versiones cinematográficas, el superobjetivo de ambas obras se enfoca en el anticomunismo. En ninguna de ellas da paso a la más mínima esperanza.
Arthur Koestler, artífice de las nuevas direcciones de guerra fría que el IRD alentaba, recibió en su círculo a George Orwell desde 1940. Los propósitos del Departamento estaban enfocados justamente en atraer a los rebeldes de tradición izquierdista que se habían declarado en contra del poder central socialista. El uso de desertores y descontentos liberales era objetivo central de su política, aunque muchos de ellos no fuesen avisados de que el financiamiento de sus obras procedía de la CIA. El propio Koestler, quien venía de Hungría y de un periplo comunista activo, se lanzaría al objetivo con la novela El cero y el infinito (Darkness at Noon), centrada en los excesos de los llamados procesos de Moscú.
El biógrafo autorizado de George Orwell, Bernard Crick, lo consideraba “un hombre profundamente reservado, austero, sencillo, y en cierto modo, inhibido.”  Visto así, pueden tratarse de rasgos de personalidad común, incluso estos que añade: “Es de dudarse que tuviera amigos íntimos con los que pudiera desahogarse y discutir problemas y dificultades”. Sabidas sus aventuras de colaboración con Koestler, estas características adquieren un matiz diferente, que bien remiten al comportamiento del espía con objetivos definidos.
“Hablaba con sus amigos sobre cuestiones de carácter público: libros, política y rarezas de la historia natural o de la vida urbana –agrega Crick–. Podía disertar incansablemente sobre pájaros, y Cyril Connolly, maliciosamente, comentó una vez que Orwell difícilmente podía sonarse la nariz sin sospechar y denunciar un cartel de los fabricantes de pañuelos”. Su radio de acción se extendía a varios círculos de relaciones, como lo revela el propio Crick: “Tenía diversos círculos de amigos y conocidos: poetas bohemios pobres y aspirantes a novelistas en los pubs de Bloomsbury, la elegante camarilla de las revistas literarias, en la que figuraban Connolly y Spender, los periodistas de Tribuney una variada fauna de activistas de izquierda, algunos anarquistas británicos relacionados con Freedom Press y la librería, y su viejo círculo de Southwold”.
Spender figuraría en la lista, lo que demuestra que ese hombre, reservado y austero, desarrollaba una plena habilidad de atraer a las personas, fingir amistad y sonsacarles sus criterios para, como planteaba el objetivo del IRD, sacarlos primero de las publicaciones y denunciarlos y juzgarlos una vez que se les comprobaran vínculos reales con organizaciones o personas comunistas. Horizon, de Cyril Connolly fue la primera de las revistas en desaparecer por falta de financiamiento en 1950.  Agrega incluso Crick que, en general, Orwell “mantenía separados estos mundos y quizás era anormalmente reservado acerca de a quienes conocía y a quienes no pero, ocasionalmente, podían coincidir en su piso para un té de las cinco (al que era muy aficionado)”.
La compartimentación de amistades y relaciones de trabajo es algo natural en el medio, desde luego, y servía a su verdadero objetivo de hacer de vigilante, lo que cumplió cabalmente con su lista a menos de un año de su muerte. La compartimentación es, por demás, un requisito indispensable para el espionaje. Si hay, como lo han advertido algunos críticos posteriores, desgarramiento en estas novelas, se debe sobre todo a que Orwell cumplía parte de las funciones que se satirizan en ellas: denunciaba a quienes diferían en criterios políticos, excluía a los homosexuales y camuflaba su racismo con acusaciones de extremismo activista.
El propietario editorial Fredric Warburg, quien publicara Animal farm, con Secker & Warburg, se tomaría activo interés en su posterior producción cinematográfica, completamente financiada por la CIA y, por tanto, con un guión minuciosamente revisado por el Consejo de Estrategia Psicológica (Psychological Strategy Board), programa secreto aprobado por el presidente Truman para llevar a cabo la guerra sicológica con el bloque socialista. Este proceso de revisión provocó cambios sustanciales en sus perspectivas ideológicas y, sobre todo, en los giros simbólicos que actuaban en los patrones de juicio de la masa. Secker & Warburg sería, además, uno de los elementos del llamado “triple pase” de tapadera para el financiamiento de la revista Encounter, que editaría el supuestamente peligroso Stephen Spender.
Orwell, quien falleció en la noche del 21 de junio de 1950, dejó inconcluso, apenas esbozado, un proyecto de novela en tres volúmenes cuyo tema era la decadencia del viejo orden, la revolución traicionada y el análisis del totalitarismo inglés. Así, continuaría siendo fiel al objetivo del IRD y buscaría, con la fama de apoyo, elevar el nivel de sus propuestas literarias por encima de la trilogía de preguerra. Pero este proyecto no consiguió abultarse, ni siquiera al punto que lo hiciera su primera lista de bestias negras anticomunistas.



La pupila insomne

viernes, 26 de agosto de 2016

O PP actúa como unha “organización criminal”

Por Manolo Monge.- O título deste artigo non é unha opinión persoal. Os investigadores da Garda Civil do caso Vedri –o empresario José Adolfo Vedri foi detido pola trama de financiamento ilegal do PP– chegaban á conclusión de que o PP de Valencia actuou durante anos como unha “organización criminal”. O PP dispuña de até cinco caixas B, que se nutrían do 3% de comisións que pagaban os empresarios que, a cambio, conseguían contratos de administracións públicas gobernadas polo PP. O citado Vedri conseguía adxudicacións amañadas por un importe superior a 30 millóns de euros de 11 consellerías do goberno valenciano, empresas públicas dependentes da Generalitat, deputacións de Alacante e Valencia e concello de Valencia.
Hai 80 persoas imputadas no caso Taula e más de 15 causas xudiciais investigan a actividade corrupta do PP. A través de declaracións de testemuñas e conversas gravadas, hai constancia de que, polo menos, nas campañas de 2007, 2008, 2014 e 2015 houbo ingresos irregulares, estando implicados, entre outros, Francisco Camps, expresidente da Generalitat Valenciana. A dirección nacional do PP estaba informada dos feitos, beneficiándose dos mesmos.
Ricardo Costa –foi secretario xeral do PP valenciano, acusado pola Fiscalía Anticorrupción, entre outros, de falsidade documental e financiamento en negro, e ten unha petición de entre 7 e 9 anos de cárcere– está imputado nunha peza da trama Gürtel e manifestaba que o PP ten “una estructura única en toda España” e, xa que logo, “la responsabilidad en la gestión económica y administrativa de las elecciones era competencia del PP nacional”, é dicir de Mariano Rajoy e María Dolores de Cospedal.
Numerosos empresarios confesaron xa a existencia dese financiamento ilegal do PP. Así, Enrique Ortiz, empresario da construción, imputado na Gürtel, declaraba ante a Audiencia Nacional que durante as campañas do PP da Comunidade Valenciana de 2007 e 2008 pagou actos electorais a Orange Market, empresa que organizaba os actos das campañas electorais do PP e que cobraba a través de facturas falsas por servizos non prestados. Por este financiamento ilegal están procesados cinco dirixentes do PP valenciano.
Manuel Fraga non só participaba, senón que dirixía a trama de corrupción do PP e recibía directamente doazóns de empresarios e particulares para o financiamento ilegal do partido. Así, Fraga recibía un cheque de medio millón de pesetas en abril de 1989, que dous días despois era ingresado na conta que tiña o PP no Banco de Vitoria. Estes cartos dedicáronse ao pagamento do gasto das eleccións galegas de decembro de 1989. O PP declarou un gasto electoral de 199 millóns de pesetas nesa campaña, cando segundo o tesoureiro, Rosendo Naseiro, enviaron a Galiza 500 millóns de pesetas desde a Tesouraría Nacional do PP para gastos de precampaña e campaña. Mariano Rajoy tamén coñecía ese financiamento ilegal do PP porque era, daquela, o número dous do partido en Galiza. Jorge Verstrynge, secretario xeral de AP de 1979 a 1986 daba todo tipo de detalles sobre o financiamento ilegal das campañas en Galiza con diñeiro negro e como Fraga dirixía esa corrupción.
José María Aznar, sucesor de Fraga, tamén era implicado ante notario por Naseiro; este sinalaba a Aznar como recadador e persoa que supervisaba e daba todas as directrices no financiamento do PP. Ángel Sanchis, tesoureiro de AP entre 1982 e 1987, corroboraba estas declaracións de Naseiro e declaraba no Congreso en 1990: “os
partidos políticos recibimos diñeiro de señores que o dan”, e admitía que enviou miles de cartas solicitando fondos e organizando ceas para “esquilmar os amigos, os coñecidos e os coñecidos dos amigos”. E xustificaba así a súa actuación: “Non sei onde está o problema. Recibir diñeiro era perfectamente legal”.
Os papeis que gardou Naseiro revelaban que entre marzo de 1987 e decembro de 1988 o PP ingresou 140 millóns de pesetas, sen ningún tipo de control, nin identificación nunha conta opaca no Banco de Fomento. Alberto Ruiz Gallardón ratificaba este financiamento ilegal en un informe interno e sinalaba que entre o 30 de maio de 1989 e abril de 1990, o PP recibira 20,3 millóns de pesetas en doazóns que “corresponden a doantes coñecidos e identificados que, por razóns evidentes de discreción, non se relacionan neste informe”.
Entre 1980 e 1990 o PP recibiu máis de 1.000 millóns de pesetas en doazóns. Era de dominio público a militancia en AP, despois PP, de significado contrabandistas e narcotraficantes de Galiza. Entre os contribuíntes coas súas doazóns estaban: José Ramón Barral «Nené» (alcalde de Ribadumia polo PP entre 1983 e 2001), Luis Falcón «Falconetti», José M. Prado Bugallo «Sito Miñanco», Manuel Lorenzo «Ferrazo», Marcial Dorado, Manuel Carballo Jueguen, Manuel Nieto, José Luis Vilela, Vicente Otero «Terito» (significado militante do PP en Cambados), Alfredo Bea Gondar (alcalde do Grove polo PP) ou Pablo Vioque (secretario da Cámara de Comercio de Vilagarcía). Todos eles reuníanse con frecuencia en Pontevedra con Mariano Rajoy, que era, daquela, presidente provincial do PP.
O narcotraficante Laureano Oubiña declaraba nunha entrevista no cárcere: “A finales de los años setenta, cuando pasamos a la democracia que dicen que vivimos, ayudé a financiar a Alianza Popular, del señor Fraga, y a UCD, del señor Suárez. E igual que yo lo hicieron muchos empresarios más que estábamos metidos en el contrabando de tabaco”. Nin Fraga nin o PP presentaron unha denuncia no xulgado por estas gravísimas acusacións.
O xuíz da Audiencia Nacional José de la Mata abre xuízo oral contra os ex– tesoureiros do PP Álvaro Lapuerta e Luis Bárcenas e o ex–xerente Cristobal Páez polo caso dos papeis de Bárcenas, no que se investiga a caixa B do partido. O PP e as administracións que gobernaban foron a principal fonte de orixe de diñeiro ilícito da trama Gürtel. O PP deberá responder como responsábel subsidiario de 1,2 millóns de euros que deixaron de ingresar a Facenda pola reforma da sede central de Madrid. Numerosos cargos políticos do PP, empresarios e funcionarios das comunidades de Madrid, Murcia, Valencia, León están acusados na Operación Púnica (cobro de comisións pola concesión de contratos públicos por máis de 250 millóns de euros) de supostos delitos de branqueo de capitais, falsificación de documentos, delitos fiscais, tráfico de influencias, malversación de caudais públicos, prevaricación, revelación de segredos, negociacións prohibidas aos funcionarios, fraudes contra a Administración e organización criminal.
Con todos estes datos, por que non se aplica para o PP o artigo 22.2 da Constitución española, que sinala: “As asociacións que persigan fins ou empreguen medios tipificados como delito son ilegais”? Poden gobernar un país aqueles políticos que dirixen un partido como o PP imputado por financiamento ilegal, que pode ser procesado pola destrución do disco duro do ordenador de Bárcenas, onde estaban
gardados as doazóns e a caixa B, para obstaculizar a investigación da xustiza, e que actúa como unha “organización criminal”?.


*Manuel Monge.- Exerceu como profesor de ensino medio. Foi concelleiro do BNG na Coruña do 2003 ao 2007, foi presidente da Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña. Colabora con artigos de opinión en diversos medios de comunicación. 

viernes, 5 de agosto de 2016

Según Obama, Trump no está calificado para la Casa Blanca.

Néstor García Iturbe.-El señor Obama, Premio Nobel de la Paz, acaba de declarar que Donald Trump no está calificado para ocupar el cargo de presidente de Estados Unidos. 
Considero que lo dicho por Obama es algo a tener en consideración, sobre todo porque es una opinión de alguien que ha estado más de siete años en la Casa Blanca. 
Es posible que la experiencia del señor Obama le permita establecer que si Trump llega a la presidencia, cuando sea necesario mandar a asesinar  a un grupo de personas que se consideran “sospechosas” y están en la mirilla del drone para dispararle un cohete “hellfire”, tenga dudas de si los manda a matar o no. Eso es altamente perjudicial para la Seguridad Nacional de Estados Unidos. 
Obama no tiene problema en relación con eso, según el artículo de julio 18 de este año publicado por Rebeca Gordon, en el Tom Dispatch, durante la administración Obama se han utilizado los drones para asesinar personas en Pakistan, Yemen, Libia, Somalia, Afganistán, Iraq y Siria.  El total de sospechosos asesinados  hasta el 24 de noviembre del 2014, fue de 1147 personas, sin hacerles juicio y ejecutados en otros países, bastante lejanos de Estados Unidos. Una violación total a las normas internacionales. De noviembre del 2014 a la fecha pueden agregarse cerca de 300 personas a las listas del moderno Al Capone de Chicago. 
Trump ha planteado que no dejará que los inmigrantes centroamericanos pasen la frontera con México, donde proyecta hacer un muro.  También ha planteado serias restricciones para los inmigrantes de otras regiones del mundo, principalmente el Medio Oriente. 
Obama no tiene problema alguno con este asunto, su actuar ha demostrado que merece estar en la Casa Blanca.  El los deja que entren, entonces los persigue, los interna en las doce cárceles especializadas en inmigrantes que pueden recluir hasta 25,000 presos. El Negocio de las cárceles para inmigrantes lo inició William Clinton en la década de 1990, el gobierno estadounidense gasta en dichas cárceles 625 millones de dólares anuales. Nadie mejor que Hillary,  que conoce este negocio, para continuar con él.  Trump pudiera echarlo a perder. 
Claro está que el negocio no termina ahí, durante las dos administraciones de Obama, el mismo ha deportado mas de 2 millones 200 mil inmigrantes ilegales, de ahí que le llamen El Deportador en Jefe.  Cada inmigrante que se deporta, entre gastos del juicio, transporte y oros gastos, le ha costado al gobierno estadounidense un poco más de cien dólares por persona, lo que representa un gasto adicional de otros 200,2 millones de dólares.  Quién puede confiar en que Trump manejará adecuadamente este negocio y que las empresas detrás del mismo seguirán ganando dinero. Sobre todo, si insiste en construir el muro,  va a desgraciar el negocio. 
Trump sería incapaz de lograr que la policía de los distintos estados deje de matar negros.  Eso solamente lo puede hacer Obama y en todo caso Hillary que será la continuadora de su política. Si Trump llega a la presidencia, mensualmente matarán de diez a quince negros, no treinta mensuales como están matando en estos momentos, eso solo lo puede hacer Obama. 
Con Trump en la presidencia casi todos los días habrían tiroteos y muertos en distintos estados, debido al descontrol existente con las armas de fuego. Seguramente Trump no podrá hacer ni la décima parte de lo que ha hecho Obama para lograr el control de este asunto y mantener, en un nivel adecuado, la cifra de personas que mueren  asesinadas en escuelas, cafeterías, centros de recreo, cinematógrafos y en cualquier lugar público. Claro que Obama ha dicho que lo siente mucho, pero eso no ha solucionado el problema.  Algo muy complicado para Trump. 
Considero que con lo planteado hasta aquí, todos estarán convencidos de que Donald Trump no tiene condiciones para ser presidente de Estados Unidos, como ha planteado el señor Obama. 
Lo inaudito, es que Trump ha planteado, que si llega a ser presidente, exigirá que en los primeros meses de su mandato lo nominen Premio Nobel de la Paz, tal y como sucedió con Obama -¿Quién le ha dicho a Trump que él puede ser Premio Nobel de la Paz?  
Para lograr la nominación se tomaron todas las acciones realizadas por Barack Obama en función de la Paz Mundial, principalmente las realizadas en sus primeros cuatro meses de gobierno, la nominación permitió que Obama continuara todas la guerras en que estaba involucrado Estados Unidos, pues ninguna de esas se ha terminado y no solamente eso, ahora hay más guerras.  La nominación ha permitido que Obama en siete años  autorizó el bombardeo de siete países, lo cual ha traído como consecuencia millones de muertos y destrucción total de muchas ciudades. Una actividad propia de un Premio Nobel de la Paz. 
Realmente, por mucho esfuerzo que Trump realice para poder alcanzar a su antecesor, sería imposible que pudiera hacerlo, la única que tiene un historial lo suficientemente borrascoso como para poder continuar la obra de Obama, es Hillary.