miércoles, 14 de diciembre de 2016

La destrucción de Siria: una empresa criminal conjunta


Todo el mundo dice que quiere poner fin a la guerra en Siria y restablecer la paz en el Oriente Medio.

Bueno, casi todo el mundo.

"Esta es como una situación de prórroga (de un partido) en la que se necesita que ambos equipos pierdan; pero al menos no se quiere que uno gane - nos conformaremos con un empate", dijo
al  New York TimesAlon Pinkas, ex cónsul israelí en Nueva York, en junio de 2013. "Dejar que ambos se desangren, en una hemorragia hasta la muerte: ese es el pensamiento estratégico en este caso".

Efraim Inbar, director del Centro de Estudios Estratégicos Begin-Sadat, destacó los mismos puntos en agosto de 2016:

    "Occidente debería buscar un mayor debilitamiento del Estado Islámico, pero no su destrucción ... Permitir que los malos chicos maten a otros malos chicos suena muy cínico, pero es útil, e incluso moral hacerlo si mantiene a los malos ocupados y así son menos capaces de dañar a los chicos buenos ... Además, la inestabilidad y las crisis
contienena veces  presagios de cambio positivo ... La administración estadounidense no parece capaz de reconocer que el Estado Islámico puede ser una herramienta útil para socavar el ambicioso plan de Teherán de dominar Oriente Medio".

Vale, no exactamente todo el mundo.

Pero seguramente el sitio web humanitario Avaaz quiere poner fin a la guerra y restaurar la paz.

¿Si?.

Avaaz está haciendo circular actualmente una petición que ha reunido más de un millón de firmas y que apunta al millón y medio. Es probable que las obtenga, con palabras como estas:

    "100 niños han muerto en Aleppo desde el viernes pasado".

    "¡Ya basta, es suficiente!"

Avaaz continúa diciendo: "No hay una manera fácil de terminar con esta guerra, pero sólo hay una forma de prevenir este terror que viene de los cielos: la gente en todas partes exige una zona de exclusión aérea para proteger a los civiles".

¿Zona de exclusión aérea?. ¿No le suena familiar?. Ese fue el truco que sirvió para destruir las defensas aéreas de Libia y abrió el país al cambio de régimen en 2011. Fue promovido con entusiasmo por Hillary Clinton, que también está por favorecer el mismo gambito en Siria.

Y cuando Occidente dice "exclusión aérea", significa que algunos pueden volar y otros no. Con la zona de exclusión aérea en Libia, tanto Francia como Gran Bretaña y Estados Unidos volaron todo lo que quisieron, matando a innumerables civiles, destruyendo la infraestructura y permitiendo a los rebeldes islámicos apoderarse de una parte del país.

La petición de Avaaz hace la misma distinción. Algunos deben volar y otros no:

"Construyamos una resonante llamada global a Obama y a otros líderes para hacer frente al terror de Putin y Assad. Esta podría ser nuestra última y mejor oportunidad para ayudar a terminar este asesinato masivo de niños indefensos. Añada su nombre. "

Así que todo se trata del asesinato en masa de niños indefensos y, para detenerlo, debemos llamar al rey de los drones, Obama, para poner fin al "terror que viene de los cielos".

No sólo Obama, sino también a otros "buenos" líderes, miembros de la OTAN:

    "Al Presidente Obama, al Presidente Erdogan, al Presidente Hollande, a la Primera Ministra May y a otros líderes mundiales: como ciudadanos de todo el mundo horrorizados por la masacre de inocentes en Siria, les pedimos que haga cumplir una zona de exclusión aérea en el norte de Siria, incluyendo Alepo , detener el bombardeo de civiles de Siria y asegurar que la ayuda humanitaria llegue a los más necesitados ".

La oportunidad de esta petición es elocuente. Viene exactamente cuando el gobierno sirio está presionando para terminar la guerra reconquistando la parte este de Aleppo. Es parte de la masiva campaña de propaganda actual para reducir la conciencia pública de la guerra siria a dos factores: los niños víctimas y la ayuda humanitaria.

Vistas así las cosas, los rebeldes desaparecen. Lo mismo ocurre con todos sus patrocinadores extranjeros, los fanáticos wahabíes (Arabia Saudí y Qatar), los reclutas del ISIS (Estado Islámico) de todo el mundo, las armas de Estados Unidos y el apoyo francés. La guerra es sólo sobre el extraño capricho de un "dictador", que se divierte bombardeando niños indefensos y bloqueando la ayuda humanitaria. Esta visión reduce la guerra de cinco años en Siria a la misma situación con que fue retratada Libia para justificar la zona de exclusión aérea: nada más que un dictador malvado que bombardea a su propio pueblo.

Para el público que le gusta consumir los acontecimientos del mundo en forma de cuento de hadas, todo esto encaja. Firme una petición en su computadora y salve a los niños.

La petición Avaaz no apunta a poner fin a la guerra y restaurar la paz. Es evidente que pretende obstaculizar la ofensiva del gobierno sirio para retomar Aleppo. El ejército sirio ha sufrido grandes pérdidas en cinco años de guerra, y sus reclutas potenciales han sido invitados a irse a Alemania para evitar un peligroso servicio militar. Siria necesita potencia aérea para reducir sus propias bajas. La petición de Avaaz llama a paralizar la ofensiva siria y a tomar así el lado de los rebeldes.

Espera, ¿pero eso significa que quieren que los rebeldes ganen?. No exactamente. Los únicos rebeldes concebiblemente lo suficientemente fuertes como para ganar son los del Ejército Islámico. Nadie realmente quiere eso.

El hecho evidente es que para terminar esta guerra, como para acabar con la mayoría de las guerras, un lado tiene que ponerse por encima del otro. Cuando está claro quién es el lado ganador, entonces puede haber negociaciones fructíferas para cosas tales como la amnistía. Pero esta guerra no puede ser "terminada mediante  negociaciones". Ese es un resultado que los Estados Unidos podrían apoyar sólo si Washington pudiera utilizar las negociaciones para imponer sus propios títeres -perdón, los demócratas exiliados que viven en Occidente. Pero tal como están las cosas, serían rechazados como traidores por la mayoría de los sirios que apoyan al gobierno y como apóstatas por los rebeldes. Así que una parte tiene que ganar para terminar esta guerra. El resultado menos malo sería que el gobierno de Assad derrotara a los rebeldes, con el fin de preservar el estado. Para ello, las fuerzas armadas sirias tienen que retomar la parte oriental de Alepo ocupada por los rebeldes.

Diana Johnstone es una ensayista norteamericana radicada en París, especializada en política europea y en la política exterior de Occidente. Es  autora de los libros Fools’ Crusade: Yugoslavia, NATO, and Western Delusions   y  Queen of Chaos: the Misadventures of Hillary Clinton.

Traducción de Senén Murias

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