martes, 31 de enero de 2017

Adiós míster Obama, sin pena

Madaniya
 
El presidente Barack Obama abandona la escena presidencial después de un mandato de ocho años marcado por la relación de Estados Unidos con dos de los principales opositores a la hegemonía estadounidense, Cuba e Irán, en contraposición con una gestión maquinadora de la Primavera Árabe y completada por la superación del contencioso doloroso con Japón (Pearl Harbor e Hiroshima). Pero de una pasividad sorprendente con respecto al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, a quien el presidente gratificará al final de su mandato con un regalo exorbitante: una subvención militar de 38.000 millones de dólares. 

Una pasividad insultante del líder estadounidense. Una complacencia corrosiva para la credibilidad y el prestigio de la diplomacia de EE.UU. 

Revisión del mandato del primer presidente negro de Estados Unidos 

El primer Premio Nobel de la Paz, nunca otorgado a un presidente en activo y que además se le concedió cuando tomó posesión y no al final de su mandato, ha terminado su doble legislatura (2008-2016) con una ayuda récord a uno de los estados más belicistas del mundo. 

Aquél que inauguró su mandato con un sonoro ¡salam aleikum! al mundo árabe desde la universidad de El Cairo en su célebre declaración pronunciada en la fecha simbólica del 4 de junio de 2009, ha finalizado su mandato con una gratificación exorbitante de 38.000 millones de dólares al dirigente que más le ha despreciado a todo lo largo de su doble mandato presidencial.

El «nuevo comienzo» destinado a mejorar las relaciones estadounidenses con el mundo árabe y musulmán, en ruptura con la era belicista de George Bush jr., se ha revelado como un retroceso y sus críticas a Israel como una broma de mal gusto. 

En vez de acallar el cacareo de su interlocutor israelí el afroestadounidense ha tenido de recular, acompañando su retroceso con un regalo real de un presidente masoquista a un dirigente xenófobo que burló continuamente su autoridad e hizo fracasar sus intentos de resolver el conflicto israelí-palestino. 

Calificar, por añadidura, de «gigante del siglo XX» a Shimon Péres, quien equipó atómicamente a Israel en Dimona y ordenó la carnicería de Cana (sur de Líbano) -la masacre de 106 civiles libaneses refugiados en un campo bajo la protección de los Cascos Azules de la ONU, asesinados por la artillería israelí en 1996- y para mayor escarnio elevarle a la categoría de Nelson Mandela, el antiguo decano de los presos políticos del mundo propulsado al rango de icono planetario absoluto de los pueblos en lucha por la libertad, revela si no un halago rastrero al menos un exceso de celo contraproducente. 

«Comparar a Shimon Péres con Mandela es escupir a la figura de Mandela», tronó Rony Brauman, uno de los fundadores de Médicos sin Fronteras, en una encendida llamada a la mesura al presidente estadounidense. 

Todavía más, en su oración fúnebre, sin duda llevado por un arrebato lírico, el presidente de EE.UU. tuvo la impertinencia de calificar a Jerusalén de «capital de Israel», ganándose una vigorosa llamada al orden del Departamento de Estado infamante para una personalidad de semejante nivel de responsabilidad.

Es cierto que la adopción por parte del Congreso de la Ley JASTA, quince años después del ataque a los símbolos de la superpotencia estadounidense el 11 de septiembre de 2001, que autorizaba a EE.UU. a perseguir al reino saudí en indemnización de los daños sufridos por los piratas del aire –de los cuales 14 de los 19 eran de nacionalidad saudí- puso la espada de Damocles en suspensión sobre la dinastía wahabí, pero al mismo tiempo Barack Obama avaló la agresión saudí a Yemen y muestra una cierta connivencia con los grupos yihadistas del terrorismo islámico, en particular en Siria. 

De esta forma el primer presidente negro de Estados Unidos ha reforzado con su impulso de generosidad de final de mandato, sin la menor contrapartida, a un Estado que trata a sus propios negros, los falashas etíopes, como ciudadanos de segunda aparcados en guetos y en empleos precarios y residuales.

Una ayuda militar escandalosa destinada principalmente a seguir masacrando a los palestinos y a continuar fagocitando Palestina con desprecio de la legalidad internacional de la cual EE.UU., en su calidad de miembro permanente de las Naciones Unidas, tiene el deber de preservar y defender. 

38.000 millones de dólares de Estados Unidos a Israel en detrimento del pueblo estadounidense mientras más de 40 millones de ciudadanos afroestadounidenses viven por debajo del umbral de la pobreza y 70 millones de ciudadanos de EE.UU. no disponen de ninguna cobertura social, a pesar del modesto Medicare de Obama. 

Abanderado de los sueños de la comunidad negra de Estados Unidos y de todos los pueblos morenos del cuarto mundo (1), Obama no ha dejado mes tras mes, año tras año, de demostrar que solo es un BASP (Negro Anglosajón Protestante), una variante cromática del WASP (Blanco Anglosajón Protestante). 

Así, el presidente más cool del mundo ha sido, hasta el final, el más decepcionante con respecto a las esperanzas que suscitó. 

La resolución 2334  

Presa de un remordimiento tardío frente al país considerado el principal productor de alambradas del mundo y por otra parte deseoso de frenar las pulsiones expansionistas de Benjamín Netanyahu, Barack Obama le lanzó un tiro de advertencia absteniéndose de votar –y de oponer su veto- a un texto de denuncia de la colonización israelí. 

La resolución 2334 (2) adoptada por el Consejo de Seguridad el 23 de diciembre de 2016, que recogió 14 votos a favor y salió adelante gracias a la abstención estadounidense, marca un hito en los anales diplomáticos internacionales en cuanto que marca un precedente. Es el primer voto en ese sentido desde hace un cuarto de siglo, más exactamente desde el Tratado de Washington que selló la paz entre Israel y Egipto el 29 de marzo de 1979, abre la vía al hecho de que el paraguas diplomático estadounidense ya no se despliega incondicionalmente para proteger a Israel y señala que el veto ya no es un derecho automático para todo lo que concierne al Estado hebreo. 

Un regalo envenenado a su sucesor xenófobo, el populista y ultrasionista Donald Trump, cuyo embajador en Israel, David Friedmann, ha anunciado su intención de instalarse en Jerusalén y no en Tel Aviv, con una buena gresca diplomática en perspectiva para el nuevo presidente durante los primeros cien días de su mandato presidencial. 

El número de colonos se eleva a 590.000 en Cisjordania y Jerusalén Oriental, de ellos 90.000 más allá de la barrera de seguridad construida por los israelíes. Un proyecto de ley en la Knesset dirigido a legalizar todos los puestos de avanzada –colonias salvajes e ilegales según el derecho israelí- indica una grave deriva colonialista israelí a seis meses de la celebración del cincuentenario de la ocupación de Cisjordania, en junio de 2017. 

¿Constatación de fracaso? ¿De impotencia? ¿Gesto de desafío a un país que ha arruinado su balance diplomático? La amonestación tardía de John Kerry à Israel –país que visitó 25 veces en 4 años de mandato- revela el mismo razonamiento, un arrepentimiento de pacotilla de un secretario de Estado en el final de misión por la desidia con la que trató las aspiraciones legítimas del pueblo palestino al mismo tiempo que un enfoque destinado a cortar la vía a los desbordamientos hipersionistas del sucesor islamófobo del presidente Obama. En cualquier caso, señal de una viva irritación con respecto a un aliado que podría aparecer en el fututo cada vez más engorroso y cuyos desmanes están en el origen del descrédito moral de Estados Unidos en el Tercer Mundo. 

Al contrario de su predecesor George Bush, que invadió directamente Afganistán (2001) e Irak (2003) en el marco de la «guerra global contra el terrorismo, Barack Obama ha multiplicado las guerras «por delegación». Contra Libia y Siria –dos países árabes sin endeudamiento y aliados de los BRICS, particularmente de Rusia y de China- en el Mar Mediterráneo y paralelamente ha desarrollado guerras furtivas por medio de drones ampliando el despliegue de bases estadounidenses en el mundo: unas 60 bajo su mandato, 23 de ellas en África. 

Más de 500 millones de dólares invirtió el ejército estadounidense en la formación de suplentes árabes para su empresa de balcanización del mundo árabe, especialmente en Siria e Irak. En vano. Y en pago del silencio de Washington sobre los crímenes de guerra de Arabia Saudí en Yemen y otros lugares, Barack Obama aprobó la venta de material de guerra al Reino por un montante de 151.000 millones durante su doble mandato presidencial. 

Ante la preocupación de Shimon Péres, entonces líder del Partido Laborista israelí, por el comportamiento provocativo con respecto al Gobierno estadounidense de Ariel Sharon, el ultrahalcón primer ministro israelí de la época y mentor de Netanyahu, Sharon le respondió: «No tengo miedo de las presiones estadounidenses sobre Israel. Nosotros, el pueblo judío, ejercemos una influencia sobre Estados Unidos. Ellos no ignoran esta realidad. Para ellos es prácticamente imposible llevar a cabo una política estadounidense en Oriente Medio sin el aval de los judíos estadounidenses. Los judíos estadounidenses controlan perfectamente los medios de comunicación de EE.UU., e incluso a los miembros del Congreso. El lobby judío no permitirá que el Congreso tome la menor medida hostil contra Israel», en una entrevista del 3 de octubre de 2001. «La embajada de Israel en Washington determina el orden del día del Congreso por medio de los millonarios judíos», concluyó Sharon. 

Recordemos que el montante de la ayuda estadounidense a Israel durante los mandatos de Richard Nixon, Ronald Reagan y Bill Clinton, fue infinitamente más alto que el coste de la guerra de Vietnam (1955-1975) que puso en marcha dos portaviones, una flota aérea de 500 aviones de combate, otros tantos helicópteros y un cuerpo expedicionario de 500.000 combatientes. 

Que un presidente a la conquista de un segundo mandato haga demagogia halagando a sus electores potenciales podría ser comprensible, pero que un presidente en el final de su mandato conceda un finiquito desmesurado demostrando una mala gestión al dilapidar el presupuesto nacional en beneficio de un aliado incontrolable y despectivo, es contraproducente a largo plazo. 

¿Ha dejado este «trabajo sucio» a su sucesor? ¿Por qué tanta generosidad con un ser despectivo y despreciable? ¿Miedo a ser tachado de antisemita? ¿Mejor la sumisión que la revolución? El título de «mejor aliado de Israel» no es, ni mucho menos, un título glorioso.
Soñemos un infausto destino del predecesor de Barack Obama, George Bush jr., el peor presidente de Estados Unidos de todos los tiempos. 

De sus compañeros ingleses de infortunio: Tony Blair y David Cameron. 

De sus compadres franceses, el cuarteto socialista de siniestra memoria: 

- Guy Mollet, el hombre Suez y Argel, la vergüenza del socialismo francés. 

- Lionel Jospin (¿Hizbulá terrorista?), primer dirigente socialista eliminado en la primera vuelta de la competición presidencial, el destino quebrado en plena gloria.

- Dominique Strauss Khan, quien se preguntaba todos los días qué podía hacer por la «grandeza de Israel» -y no de Francia donde había sido elegido- antes de que su destino presidencial tropezara con una camarera de hotel. 

- François Hollande y sus serenatas de amor en la cocina del líder de la derecha xenófoba israelí, el más impopular de los presidentes franceses en igualdad con su colega posgaullista atlantista, el «mestizo» Nicolas Sarkozy, destructor de Libia y de Siria, generador del flujo migratorio masivo de la ribera sur del mediterráneo hacia Europa. 

El título de «mejor amigo de Israel» constituye, a la vista de los hechos, una abdicación de soberanía a nivel del Estado y una alienación mental al nivel de los individuos en cuanto que aniquila, tanto en un caso como en el otro, cualquier espíritu crítico con respecto a un país supuestamente amigo. 

Más allá del culebrón electoral de la campaña presidencial estadounidense de 2016 y del traumatismo que podría haber generado en amplias capas de la población, los estadounidenses se verán conducidos antes o después a purgar sus demonios y a dejar de creer que pueden seguir sangrando eternamente al resto del planeta, a golpes de bonos del tesoro, para conservar su supremacía. Mientras tanto permanecen cautivos de Israel para la determinación de su estrategia global y destruyen a sus opositores bajo una forma de «caos constructor» para la supervivencia de petromonarquías desacreditadas y criticadas, en las antípodas de los valores de la democracia estadounidense.

Notas de la traductora

(1) El término cuarto mundo se refiere a la población que vive en condición de desprotección, marginación o riesgo social en áreas pertenecientes al mundo industrializado. 

(2) La resolución 2334 del Consejo de Seguridad de las Naciones unidas, adoptada el 23 de diciembre de 2016, se refiere a la situación de los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados desde 1967, incluyendo Jerusalén Oriental. La resolución afirma que dichos asentamientos «no tienen validez legal», los califica de «flagrante violación» del derecho internacional y exige a Israel que detenga tales actividades y cumpla escrupulosamente las obligaciones y responsabilidades jurídicas que le incumben como «poder ocupante» en virtud del la Cuarta Convención de Ginebra, relativa a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra, del 12 de agosto de 1949. 

La resolución obtuvo 14 votos a favor y la abstención de Estados Unidos. La medida fue aprobada por otros gobiernos de Europa Occidental, así como Amnistía Internacional y J-Street. El Gobierno de Israel y el portavoz del Partido Republicano de Estados Unidos criticaron duramente al Gobierno de Estados Unidos por no vetar la resolución. Asimismo el Gobierno de Israel retiró los embajadores en Nueva Zelanda y Senegal y canceló visitas de autoridades de dichos países y de Ucrania.

Resoluciones de la ONU incumplidas por Israel: http://www.monde-diplomatique.fr/2009/02/A/16775

René Naba es periodista y escritor. Fue responsable del Monde arabo musulman en el servicio diplomático de AFP y posteriormente asesor del director general de RMC Medio Oriente, responsable de información, miembro del grupo consultor del Instituto Escandinavo de los Derechos Humanos y de la Asociación de Amistad euroárabe. Es autor de las siguientes obras: L'Arabie saoudite, un royaume des ténèbres (Golias); Du Bougnoule au sauvageon, voyage dans l'imaginaire français (Harmattan); Hariri, de père en fils, hommes d'affaires, premiers ministres (Harmattan); Les révolutions arabes et la malédiction de Camp David (Bachari) y Média et Démocratie, la captation de l'imaginaire un enjeu du XXIme siècle (Golias). 


Fuente: http://www.madaniya.info/2017/01/25/israel-etats-unis-bye-bye-barack-obama-sans-regret/
Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.
 

lunes, 30 de enero de 2017

Galicia e Polonia, á cabeza da precariedade en Europa



Galicia é un dos territorios con maior precariedade laboral de toda a Unión Europea, segundo acaba de facer público o Instituto Galego de Estatística. Só Polonia ten unha taxa de temporalidade superior á nosa. Estamos incluso por riba da media española. Unha soa cifra reflicte de forma tan expresiva como irrefutable esta terrible realidade: nos últimos dez anos rexistráronse 7.702.290 contratos de traballo nas oficinas de emprego público -agora o SEPE antes o INEM-, situadas en Galicia.
Non, non é un erro: na década da gran recesión, na que se destruíron centos de miles de empregos, formalizáronse en Galicia case 8 millóns de contratos de traballo. Incluso entre o 2008 e o 2010, un período terrible para o emprego no que se destruíron 100.000 postos de traballo, ao mesmo tempo, nas oficinas do INEM rexistráronse máis de dous millóns de contratos.
Son cifras absurdas, sen lóxica: nun país que ten de media 850.000 asalariados -incluídos nesta cifra os funcionarios- firmáronse 7,7 millóns de contratos. Se dividimos ambas cantidades sae unha media de 9 contratos por cada asalariado que hai no noso país.
Isto, obviamente, é unha media aritmética que non se corresponde co que sucede na realidade, porque hai moitas persoas con contrato indefinido e antigüidade na súa empresa que non firman ningún contrato. Por iso a realidade da precariedade alcanza valores extremos nun segmento da poboación asalariada: en dez anos formalizáronse 7 millóns de contratos temporais, o 91 % do total, cando o número medio neste período de persoas asalariadas con contratos de duración determinada foi de 230.000.
Si relacionamos ambas cifras, obtense o denominado índice de rotación, isto é, o número medio de contratos firmados por cada persoa asalariada temporal. Esta ratio é aterradora: cada traballador temporal firmou case tres contratos cada ano e, polo tanto, 30 na última década.
Expresado de forma gráfica, nas oficinas de emprego do noso país hai dúas largas colas: unha é a das persoas inscritas que buscan un emprego, que chegou a trescentas mil persoas no 2013, e outra, aínda máis longa, de máis de setecentas mil nese mesmo ano, na que están as persoas que rexistran un contrato de traballo precario.
En realidade é a mesma cola porque moitas das persoas están nas dúas: son o universo do precario, das persoas asalariadas que transitan do paro ao emprego precario, que rotan entre o desemprego e a sobreexplotación dos empregos de salarios baixos. España, e nós tamén, somos os que sufrimos máis desemprego e máis temporalidade e iso non é unha coincidencia casual: son as características estruturais do noso mercado de traballo que se retroalimentan unha da outra.
Zygmunt Bauman, o sociólogo polaco que acaba de falecer, acuñou o termo precariado para definir a este crecente número de persoas que tarda anos en acadar unha situación de estabilidade laboral e a de moitos que xa non a acadan nunca. Bauman, falando do mercado laboral en Francia, definía as modalidades contractuais temporais como un mecanismo «desapiadadamente explotador». Pois aquí, entre nós, moito máis, porque como di o IGE, Galicia ten a taxa de temporalidade mais alta da UE despois de Polonia.

Manuel Lago : Economista e deputado de En Marea



Irán: Medida de Trump contra siete países musulmanes es un insulto al mundo del Islam

Ministerio Asuntos Exteriores de Irán
Irán calificó de "insulto al mundo de Islam" la decisión de Trump de impedir la entrada en Estados Unidos a ciudadanos de 7 ‎países musulmanes y aplicará la reciprocidad.‎ 

Así respondió la Cancillería iraní -en un comunicado- al decreto suscrito por el presidente estadounidense, Donald Trump, para prohibir la entrada a EE.UU. de ciudadanos de siete países musulmanes: Siria, Libia, Yemen, Somalia, Irán, Irak y Sudán, y advirtió que Irán, pese a distinguir entre el Gobierno de EE.UU. y la nación, ejecutará el principio de reciprocidad.

“Esa decisión del Gobierno de Estados Unidos es un claro insulto al mundo del Islam, en particular, a la gran nación iraní. Y pese a que justifican la medida como parte de la lucha contra el terrorismo y con el fin de preservar la seguridad del pueblo estadounidense, la misma se inscribirá en la historia como un gran regalo a los extremistas y a sus patrocinadores”, señaló el texto.

Dicha medida, precisó el comunicado, abona el terreno para el takfirismo, en una coyuntura en que la comunidad internacional necesita del diálogo y de la cooperación para enfrentar la violencia y el extremismo. Y, de hecho, la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) ha aceptado la propuesta de Irán a la ONU sobre un mundo libre violencia, propuesta conocida como 'El mundo contra la violencia y el extremismo'.

Según la Cancillería iraní, la acción imprudente de Trump hace caso omiso de los informes de la Inteligencia estadounidense sobre los apoyos de Washington y de sus aliados regionales a los grupos terroristas que operan en el Medio Oriente, entre ellos, Daesh.

El documento agregó que la medida racista demuestra que las antiguas alegaciones de Washington sobre su amistad con el pueblo iraní son falsas, también muestran el odio de todos los gobiernos de EE.UU. a los iraníes: un pueblo que siempre ha estado en contra de la violencia y el extremismo.

El texto subraya que la decisión de la Casa Blanca también contraviene el derecho internacional, pero dado que Teherán y Washington no tienen relaciones bilaterales, no podrá influir en cómo actúa la República Islámica.

Por último, insistió en que cualquier medida discriminatoria contra los ciudadanos iraníes es ilegal.

domingo, 29 de enero de 2017

Los costes de enfatizar género y raza sin considerar clase social: el caso de EEUU

Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, 26 de enero de 2017.

Este artículo enfatiza que las razas y los géneros tienen clases sociales que pueden tener intereses distintos e incluso en conflicto. La ausencia de esta concepción explica la derrota del Partido Demócrata, que enfatizó exclusivamente la raza y el género en su campaña, sin apercibirse que las clases populares (incluyendo la mayoría de las mujeres) antepusieron lo que consideraban sus intereses de clase sobre lo que el establishment demócrata enfatizaba que era su identidad de raza y género.


El establishment político-mediático del Partido Demócrata en EEUU continúa sin entender qué ha pasado en las elecciones donde triunfó el candidato republicano Donald Trump. Está perplejo, y la única manera que tiene para explicar su derrota es mediante la demonización del votante del candidato Trump, definiéndolo como ignorante, poco educado, poco sofisticado, lleno de racismo y machismo, y con prejuicios, resultado de su inexistente educación, cuando no de su irracional visión.
Han contribuido a esta demonización las declaraciones de la propia candidata a la presidencia del Partido Demócrata, la Sra. Hillary Clinton, quien durante la campaña, en una reunión con la comunidad lesbiana de Nueva York, indicó que “se puede poner a la mitad de los partidarios de Trump en la categoría de ‘gente despreciable’. Son racistas, sexistas, homófobos, xenófobos, islamófobos y muchas otras cosas”, concluyendo que muchos de ellos son “irrecuperables”. Y, para no ser menos, el mismo presidente Obama indicó que el comportamiento del votante de Trump “había sido a todas luces irracional, aferrándose a sus prejuicios o a su religión o a una hostilidad hacia los que no son como ellos, como hacia los inmigrantes o contra el comercio internacional”.
Esta percepción, muy generalizada en los grandes medios de información, tanto estadounidenses como españoles, no deja de ser sorprendente, pues gran número de tales supuestos “ignorantes”, “poco educados”, “racistas” y “xenófobos” habían votado por el candidato (después presidente) Obama en las elecciones del 2008, cuando tal candidato despertó una gran ilusión, debido a su compromiso con realizar un gran cambio, gran cambio que, para grandes sectores de las clases populares, nunca llegó. Barrios obreros blancos en los Estados de Pensilvania, Wisconsin, Ohio y Míchigan, que habían dado la victoria al candidato Obama en 2008, votaron esta vez por el candidato Trump. Fue precisamente este cambio de voto en estos Estados lo que dio la victoria al candidato Trump en el Colegio Electoral. Y, por desgracia, el establishment político-mediático del Partido Demócrata, todavía no ha entendido el porqué.
La demonización del votante de Trump
La única explicación que el establishment del Partido Demócrata está dando a lo ocurrido el día de las elecciones es acusar a los votantes de racistas, acusación a la que se añade ahora la de sexistas, asumiendo erróneamente que no votaron a Hillary Clinton porque ésta era mujer. En realidad, la Sra. Clinton había orientado su campaña a partir de la premisa de que “había llegado el momento de las mujeres” (como las elecciones anteriores habían significado la llegada del momento para los afroamericanos, al salir elegido un candidato negro). Sin embargo, la gran sorpresa del Partido Demócrata fue que la gran mayoría de las mujeres blancas votaron a Trump (mayoría incluso mayor entre las mujeres de clase trabajadora). Explicar este hecho, como está haciendo la Sra. Clinton, subrayando que era consecuencia de su falta de educación (mostrando como prueba de ello que los sectores con mayor educación votaron a Clinton y que los menos educados lo hicieron por Trump), es creer que la educación era la variable determinante del comportamiento electoral, cuando la variable determinante fue la indignación de clase –predominantemente de clase trabajadora– frente al establishment demócrata representado por la Sra. Clinton. La educación era un indicador de la clase social del votante. Y Donald Trump fue el único candidato (junto con Bernie Sanders) que apeló al sentido y conciencia de clase del electorado. La eliminación sectaria, por parte del Partido Demócrata, de Bernie Sanders canalizó el proceso de movilización de la clase trabajadora al candidato Donald Trump, un personaje enormemente astuto, que utilizó dicha conciencia de clase frente al muy rechazado establishment político-mediático, bien representado por la candidata Hillary Clinton. La gente educada, trabajando con el presidente Obama y con la candidata Clinton, junto con los presidentes Clinton y Bush padre e hijo, había contribuido a crear la enorme crisis que dañó sustancialmente el bienestar y calidad de vida de las clases populares poco educadas. A tales clases, el establishment político-mediático no les dejó otra alternativa que votar a Trump para mostrar su enfado y rechazo al establishment del Partido Demócrata, responsable, junto con el del Partido Republicano, de la Gran Recesión. Ambos establishments habían eliminado antes a Bernie Sanders, que era la única posibilidad para cambiar las políticas que habían causado la Gran Recesión. De hecho, la gran mayoría de encuestas señalaban que Sanders hubiera ganado a Trump con porcentajes mucho mayores que los que Clinton mostraba.
El fracaso de las políticas identitarias frente al elemento de clase
En EEUU, las mayores diferencias entre las derechas (el Partido Republicano) y el partido que con excesiva generosidad podría llamarse de izquierdas (el Partido Demócrata) se encuentran en la estrategia de integración de los sectores discriminados –tales como minorías negras y latinos así como mujeres- dentro de las estructuras de poder. Ha sido el Partido Demócrata el que ha liderado las campañas antidiscriminación de las minorías y de las mujeres. Tales campañas han resultado exitosas, con un incremento notable de personas pertenecientes a las minorías discriminadas y de mujeres en las estructuras de poder, tanto públicas como privadas. Ahora bien, han sido minorías o mujeres de clase media de renta alta las que se han beneficiado de ello, sin que ello supusiera necesariamente un mejoramiento en el bienestar y calidad de vida de la mayoría de las minorías y de las mujeres que pertenecían a las clases populares. En realidad, las que más se han beneficiado han sido las personas de clase media-alta (la clase educada profesional), sin con ello mejorar el bienestar de la clase trabajadora y otros sectores de las clases populares. Su máximo valor es el simbólico, mostrando (o intentando mostrar) que todos los ciudadanos, independientemente de su raza o género, pueden alcanzar las máximas cotas de poder. Pero este imaginarlo en el sueño americano no se corresponde con la realidad, pues para los hijos e hijas de la clase trabajadora es muy difícil llegar arriba, situación que es incluso más acentuada hoy en día, cuando la evidencia muestra que los hijos no vivirán mejor que sus padres en este futuro diseñado por los de arriba.
Así pues, la variable de clase continúa siendo una variable de enorme importancia para entender como la población piensa, vive y vota. Y la clase trabajadora (personas que obtienen sus rentas del trabajo, a base de un trabajo repetitivo, supervisado y que se paga por horas) continúa existiendo. En realidad, son ellas la mayoría de las clases populares. Y cuando las izquierdas se olvidan de ello, tales clases votan a la ultraderecha. Así ha ocurrido en EEUU, así ha ocurrido en el Reino Unido y así puede ocurrir en Francia y en otros países de la Unión Europea.
En realidad, la experiencia de las elecciones estadounidenses muestra claramente que existen clases sociales entre las minorías y entre las mujeres, y que, aun cuando la mayoría de asociaciones de defensa de las minorías, así como de las mujeres (todas las cuales apoyaron a la Sra. Hillary Clinton) estaban lideradas por mujeres de clase media alta, perteneciente a las clases profesionales, y se consideraban representantes de todas las mujeres, la mayoría de estas dieron mayor hincapié a lo que ellas percibieron que eran sus intereses de clase –rechazando el establishment político-mediático- que no a lo que sus dirigentes definieron como sus intereses de género. Sería un error enfrentar los intereses de raza y género con los de clase, y viceversa, pero es claramente un error mayúsculo no darse cuenta que tanto las razas como los géneros tienen clases sociales que pueden tener intereses distintos y en conflicto. El caso último de Estados Unidos es un ejemplo de ello.
Ni que decir tiene que el gobierno Trump, compuesto por elementos clave de la clase empresarial, llevará a cabo políticas que dañarán extensamente el bienestar de las clases populares, pero su victoria muestra el grado de rechazo que las clases populares, y sobre todo la clase trabajadora blanca (que es la mayoría de la clase trabajadora en aquel país), tuvieron hacia lo que se había definido históricamente como el partido del pueblo, el Partido Demócrata. Ha sido la gran pérdida de credibilidad de los instrumentos que históricamente defendían los intereses de las clases populares lo que ha causado la victoria de la ultraderecha en Estados Unidos y, probablemente, en muchos países de Europa.

viernes, 27 de enero de 2017

Congresista Gabbard: EE.UU. debe cortar todo el apoyo a la oposición armada en Siria

 Tulsi Gabbard Congresista por Hawaii,  Foto: de Google
La congresista estadounidense por Hawaii, Tulsi Gabbard, confirmó haberse reunido con el presidente sirio, Bashar al Assad, durante una reciente visita a Siria en el mes de enero. 

Durante la entrevista concedida a la CNN, citada por Resumen Latinoamericano, la congresista señaló que cuando tuvo la oportunidad de encontrarse con él lo hizo, por que a su juicio cuando se quiere hacer algo por el pueblo sirio -que ha soportado tanto sufrimiento- hace falta reunirse con todas las personas necesarias, si existe una oportunidad de hacer la paz.

Gabbard recordó que corresponde al pueblo sirio decidir su propio destino.

Señaló que no hay rebeldes moderados en Siria. "Si el presidente Bashar al Assad fuera derrocado, serían Al Qaeda o grupos como Al Qaeda los que tomarían el control de Siria. Dejemos a los sirios decidir su futuro y no a EE.UU. u otro país extranjero”, dijo.

Durante su viaje, Gabbard visitó los barrios al este de Alepo y habló con civiles y soldados allí.

En la entrevista con CNN, la congresista dejó claro que la guerra en favor de un cambio de régimen en Siria no sirve a los intereses norteamericanos y, ciertamente, no es tampoco del interés del pueblo sirio.

Precisó que cuando se reunió con personas de todo el país y escucho las historias terribles de cómo esa guerra devastó sus vidas, le preguntaron: “¿Por qué EE.UU. y sus aliados están ayudando a Al Qaeda y otros grupos terroristas a tomar el poder en Siria? Siria no atacó a EE.UU., pero Al Qaida sí lo hizo”. Yo no tuve respuesta para eso, respondió.

Gabbard insistió que EE.UU. debe cortar todo el apoyo a la oposición armada. "EE.UU. y otros países que alimentan esta guerra deben detenerse inmediatamente. Debemos permitir que el pueblo sirio trate de recuperarse de esta terrible guerra”, concluyó.

jueves, 26 de enero de 2017

¿Feminismo en Podemos?

*Beatriz Gimeno.- Es obvio que Podemos tiene un problema con el feminismo. Y es curioso que lo tenga cuando no paramos de hablar de feminismo, cuando es uno de los ejes de esta campaña interna y cuando, además, en este partido hay más feminismo organizado internamente que en ningún otro. Y, sin embargo, seguimos teniendo un problema con el feminismo. Desde fuera no se ve ese feminismo. No hemos atraído a las académicas, ni las mujeres del movimiento cuentan con Podemos, ni Podemos es conocido por la pujanza de su feminismo. Tenemos un muro delante nuestro. Podemos debería estar en este momento convirtiéndose en un referente del feminismo, a todos los niveles,  pero no lo está haciendo.
Creo que la razón está en que el feminismo de Podemos se ha construido hasta ahora como un espacio aislado de todo otro feminismo. Un espacio construido por feministas, desde luego, pero sin contacto con las bases feministas del partido, y sin contacto tampoco con el movimiento feminista o la academia. Se ha pretendido construir como si se pudiera partir de cero, como si pudiéramos inventar el feminismo, como si supiéramos cómo llevar el feminismo a cumbres nunca antes conocidas. Ahora vamos a inventar un feminismo ganador, ahora vamos a inventar un feminismo para todas las mujeres, ahora vamos a explicar al mundo qué es el feminismo y cómo se hace.
En las elecciones que se van a celebrar en Vistalegre II hay muchos documentos de Igualdad y hay que reseñar que si estas propuestas presentaran programas  electorales, seguramente coincidirían en el 90% de las mismas, todas somos feministas y todas estamos de acuerdo en las cuestiones esenciales. Lo que ahora presentamos son documentos políticos y organizativos para construir el feminismo en Podemos. Y ahí es dónde hay alguna diferencia importante. En primer lugar,  las tres corrientes principales en cuestiones de feminismo se quedan en dos.  Podemos en Movimiento y Podemos Para Todas hemos asumido el documento presentado por el Círculo de Feminismos Estatal. Nos diferencia con Recuperar la Ilusión la manera en qué pensamos que hay que construir el feminismo en Podemos, o cómo construir un partido de verdad feminista.
Recuperar la Ilusión propone seguir por la senda ya probada en estos tres años. Un feminismo “institucional” (ya institucional sin haber llegado siquiera a gobernar), vertical, atrincherado en lo orgánico y que no ha tenido capacidad en todo este tiempo de traspasar los muros de Podemos. Un feminismo que es femocracia, cargos feministas, gente trabajando en feminismo pero incapaz de construir desde abajo, de relacionarse con el feminismo organizado, dentro y fuera del partido. Se supone que Vistalegre 2 iba a  relanzar los círculos. Sin embargo, cuando hay un Circulo que funciona bien, que lleva funcionando contra viento y marea desde el minuto uno del partido, no se aprovecha. El documento de RLI apenas concede importancia a las bases feministas de Podemos. ¿No íbamos a ser un partido-movimiento? Parece que hay miedo a construir un contrapoder feminista que pueda enfrentarse al feminismo de cargos. En realidad, dar poder a las bases feministas lo que hace es fortalecer no sólo el feminismo, sino también a la propia organicidad feminista.
Porque el feminismo siempre es frágil y nunca tiene poder por sí solo, a menos que las bases sean lo suficientemente fuertes como para sostenerlo. Un feminismo aislado dentro del partido no tiene capacidad para imponer o sostener nada. Para poder hacer feminismo para todas, para que el feminismo llegue a todas las mujeres,  hay que construir un partido feminista y un partido feminista sólo puede construirse con unas bases movilizadas y activas que sean capaces, cuando haga falta, de sostener y defender esas políticas. De lo contrario, las políticas más radicalmente feministas no se harán. Y no se harán porque el feminismo, nos pongamos como nos pongamos, y lo vistamos como lo vistamos, siempre es impugnador y, por tanto, molesto. Construir con el Círculo no es construir un contrapoder feminista sino, en realidad, apuntalar el poder del feminismo y el poder también de la organicidad feminista.
Esa es la diferencia fundamental con la propuesta que presenta el Círculo Feminista y que asumen Podemos en Movimiento y Podemos Para Todas. Si queremos construir una sociedad más feminista necesitamos un partido feminista y para eso, por muchas feministas que tengamos colocadas arriba, si no hay un abajo, no va a servir. Si no hay un afuera, tampoco. Y en estos tres años de andadura, fuera de Podemos no hemos conseguido que todo ese feminismo vivo y pujante, diverso y militante, que ya hay se haya visto. Claro que se han hecho cosas, y cosas bien, pero el partido sigue sin percibirse como un partido feminista porque no lo es; porque lo que hay son feministas ocupando cargos feministas y eso es lo que tenemos que cambiar. Y la verdad es que no es tan complicado porque el cambio está ahí, en los círculos, en los miles de jóvenes feministas que se acercan a Podemos a través de esos círculos feministas activos que hay en todas las comunidades y en todos los territorios. Ese es el poder feminista de Podemos que hay que aprovechar, desde ahí hacia arriba y hacia afuera. Toda esa potencia no la podemos intentar detener o controlar, sino que tenemos que sumarnos a ella, y tratar de empoderarla aun más. Por eso desde Podemos en Movimiento hemos asumido esta propuesta del círculo porque pensamos que esta oportunidad que tenemos ahora de ir todas juntas no la podemos dejar pasar.

* Beatriz Gimeno.- Responsable del área de Igualdad de Podemos en la Comunidad de Madrid y diputada en la Asamblea. Escritora, activista feminista y lesbiana, blogera, expresidenta de la FELGTB. 
 


miércoles, 25 de enero de 2017

Ex miembros del PP buscan una alianza ultra con Le Pen y Trump

Público.es

El exparlamentario vasco Santiago Abascal, actual líder de Vox, participó en la cumbre de la ultraderecha en Coblenza, donde afianzó sus relaciones con el Frente Nacional francés. Un par de días antes, un ex asesor de Defensa del gobierno de Aznar se reunió en la Torre Trump con el equipo del nuevo presidente de EEUU. 
 Fuera, el termómetro no conseguía superar la barrera de los cero grados. Dentro, el personal se calentaba a base de proclamas incendiarias contra el islam, la inmigración, los izquierdistas… A finales de esta semana, la ciudad alemana de Coblenza albergó una cumbre de las principales figuras ultraderechistas del momento. Los más forofos se podían fotografiar con la francesa Marine Le Pen, el holandés Geert Wilders… o el vasco Santiago Abascal, ex dirigente del PP en Euskadi y actual líder de Vox. No en vano, su partido aspira a convertirse en aliado preferente de la “Alt-Right” (Derecha Alternativa), lo que implica estar muy conectado con el ultrapoderoso Donald Trump. Santi, como le conocen en Amurrio (Araba), está moviendo fichas. Y va en serio. 

La reunión de Coblenza había sido organizada por Alternativa Por Alemania, una formación política que amenaza con elevar la temperatura de Berlín. Enemiga número uno de los refugiados, su lideresa Frauke Petry quiere amargarle la vida a la canciller Angela Merkel, su principal rival en las elecciones que se celebrarán en septiembre próximo en ese país. De cara a esa cita con las urnas, Petry quiere beneficiarse del tirón aún mayor que gozan el Frente Nacional de Le Pen y el Partido de la Libertad que encabeza Wilders. De hecho, ambas formaciones ultraderechistas aparecen muy bien posicionadas para las votaciones que se celebrarán en sus respectivos países durante el primer semestre del año –Amsterdam convocó elecciones para el 15 de marzo, mientras que París las fijó para el 23 de abril, con segunda vuelta el 7 de mayo-.

Sin tantas pretensiones y con muchos menos votos –en las generales del pasado 26 de junio obtuvieron 46 mil papeletas (0,2%), quedando por detrás de UPyD y Recortes Cero-, el líder de Vox consiguió que le tuviesen en cuenta para el gran encuentro de Coblenza. De hecho, Abascal ha logrado lo que las distintas formaciones del panorama ultra local jamás habían conseguido: establecer una vía de contacto habitual con los partidos realmente fuertes de la extrema derecha europea. Si mañana le preguntas a Le Pen por España, te hablará de Vox. Si pasado le consultas a Wilders por sus amigos en este país, también nombrará a la formación de Santi, el de Amurrio. El que fue del PP vasco y ahora es del Vox español.

En su visita a Coblenza, el ex dirigente popular tuvo la velocidad suficiente para conseguir fotografiarse por separado junto a Wilders y Petry. También logró una instantánea en compañía del vicepresidente primero del partido de Le Pen, Jean Francois Jalkh, y el vicesecretario del Grupo Parlamentario Europa de las Naciones y de las Libertades, Edouard Ferrand. El valor de esas fotos superaba lo anecdótico: eran la prueba gráfica de que este pequeño partido formado por escindidos del PP ha obtenido una proyección internacional nada despreciable. “VOX se configura así como el representante natural en España de un movimiento que ha dado hoy sus primeros pasos en la ciudad alemana con representantes de todas las derechas europeas”, proclamó desde Madrid la formación ultraconservadora.

En realidad, las relaciones con el entorno de Le Pen no han empezado en la fría Coblenza. Hace algo más de dos meses, Abascal se reunió en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas con Louis Aliot, vicepresidente del Frente Nacional francés. En ese encuentro, el político vasco expuso ante su interlocutor los “puntos coincidentes” entre ambas formaciones. “Estas coincidencias y la buena sintonía entre ambos abre la perspectiva de colaboraciones futuras”, informó el área de prensa de Vox tras aquella reunión.
“Los contactos con el Frente Nacional nos han abierto la puerta al resto de grupos políticos. De momento nos estamos conociendo y tratando de establecer relaciones con más fortaleza”, comentó Abascal a Público. En tal sentido, señaló que seguirá profundizando esas amistades internacionales “sin prisa”. “Tenemos un horizonte de tres años de cara a las próximas elecciones europeas”, apuntó.

Con el equipo de Trump
 
La pasada semana, su partido también consiguió llegar a la Torre Trump. Ocurrió el jueves 19, cuando apenas faltaban 24 horas para que el presidente estadounidense asumiera su cargo. En ese peculiar contexto, Rafael Bardají –director del think-tank español Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), ex asesor del gobierno de Aznar en materia de Defensa y ex responsable de Política Internacional de FAES hasta febrero pasado- fue recibido por el equipo del mandatario americano. “La reunión sirvió para analizar “el avance de la ‘Alt-Right’ europea y el futuro de Europa”, informó el área internacional de la formación española.

En declaraciones a Público, Abascal destacó que Bardají –muy conocido en el ambiente conservador- no está integrado formalmente en la estructura de Vox, aunque sí colabora con su expansión. “Aún no he podido reunirme con él para hablar detalladamente, pero puedo adelantarle que la reunión en la Torre Trump fue fructífera y positiva para nuestros intereses”, subrayó.

La admiración del ex parlamentario del PP vasco por Trump ya se había notado esta misma semana en la fiesta por el tercer aniversario de Vox, celebrada en el teatro La Latina de Madrid. El principal invitado del evento fue Roniel Aledo, un ex analista de la CIA, oficial de operaciones del Pentágono y miembro del Partido Republicano que vive desde hace algo más de un año en Madrid. “El fenómeno Trump ha supuesto una contrarrevolución a las nefastas políticas de Obama”, afirmó en el acto. Por su parte, Santi Abascal intervino desde Coblenza, donde a esa misma hora se encontraba reunido con la flor y nata de la ultraderecha europea.

Amigos en Europa
 
Según ha podido confirmar Público, en el área de Internacionales de esta formación también tienen vías de contacto con el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), la Fidesz-Unión Cívica Húngara –liderada por el Primer ministro de ese país, Viktor Orbán- y el Partido Conservador Popular de Polonia. Este acercamiento a la derecha radical fue ratificado recientemente por la mayoría de los militantes de Vox. En una consulta de carácter interno, el 73,7% de los participantes se pronunció a favor de “abrir canales de interlocución con partidos que están triunfando en Europa defendiendo principalmente la soberanía de sus países y control de sus fronteras”.

El partido de Abascal también se ha arrimado a la Liga Norte italiana, cuyo líder, Matteo Salvini, ha mostrado en reiteradas ocasiones su respaldo al proceso soberanista en Catalunya. Durante la cumbre de Coblenza, el político alavés se reunió con el dirigente italiano y le dio su versión sobre el “separatismo catalán”. Aún no sabe si le habrá convencido.

Fuente: http://www.publico.es/politica/ex-miembros-del-pp-buscan.html