domingo, 15 de enero de 2017

La guerrra entre EEUU y China: un peligro ocultado al pueblo norteamericano

por Eric Sommer
Counterpunch, 13 de Enero de 2017
(traducción de Senén Murias) 

Para quien aún no lo haya visto, el mapa de la imagen muestra los países en los que hay desplegadas tropas norteamericanas de élite en los alrededores de China. Senén. (Fuente: US Special Operations Command):

Hay un peligro creciente de que las políticas del gobierno de Estados Unidos lleven a una guerra entre Estados Unidos y China, dos potencias nucleares. Sin embargo, las principales figuras políticas de EEUU ocultan sistemáticamente este peligro al pueblo estadounidense que, como el pueblo chino, no quiere ir a la guerra.

Conscientes de la antipatía popular contra la guerra, los políticos estadounidenses que abogan por las acciones beligerantes contra China están confiando en eufemismos para describir las medidas hostiles que han formulado. Disimulan el peligro usando frases tales como 'enviar señales a China' o 'dibujar firmemente la línea'. La guerra y el peligro de guerra nuclear prácticamente nunca se mencionan.

Por algún tiempo, Trump y figuras políticas que lo apoyan, han exudado hostilidad hacia China. Han tratado de envenenar la percepción pública de China al culparla de los problemas económicos de Estados Unidos, al sentar las bases para una guerra comercial y etiquetar a China como un "manipulador de moneda" o un "ladrón de empleo", y han sugerido un arancel de importación punitivo del 45% (para los productos chinos). Pero mucho más graves son los nombramientos sin precedentes de ex-generales militares para puestos ministeriales claves en el gabinete de Trump, junto con las promesas de una presencia militar de Estados Unidos muy expandida y de acciones más agresivas en el Mar de China Meridional.

El último - y uno de los más ominosos - indicio de que la política de Estados Unidos puede llevar a la guerra proviene del nominado por Trump para el cargo de Secretario de Estado, el cargo ministerial a cargo de los asuntos exteriores de los Estados Unidos. En su testimonio ante el Congreso de Estados Unidos, hace unos días,
Rex Tilletrs declaró: "Vamos a tener que enviar a China una señal clara de que, en primer lugar, la construcción de islas se detiene y en segundo lugar, su acceso a esas islas tampoco va a ser permitido."

Estas son declaraciones que preparan el terreno para la guerra. Las figuras políticas y los medios de comunicación estadounidenses han promovido desde hace tiempo la falsa afirmación de que China desea bloquear la "libertad de navegación" en el Mar de China Meridional. Ahora el funcionario propuesto a cargo de toda la política exterior estadounidense propone que la marina estadounidense bloquee la libertad de navegación en el Mar de China Meridional, al impedir que buques chinos puedan llegar a islas e islotes chinos.

No se requiere mucha imaginación para ver que tal escenario es capaz de conducir a un conflicto militar, un conflicto que puede salirse de control y convertirse en una catástrofe de dimensión inimaginable. Si la historia china enseña algo, es que el pueblo y el gobierno chinos no tolerarán ataques a la soberanía e integridad territorial de China. Desde la resistencia de masas a las dos invasiones británicas de China en el siglo XIX, a la lucha durante décadas de millones de chinos liderados por el Partido Comunista Chino y el KMT contra los invasores japoneses en la Segunda Guerra Mundial, a la insistencia en que  Taiwán es parte de una única China, debe quedar claro que cualquier intento de invadir territorio chino será necesaria y ferozmente resistido.

Los pueblos de EEUU, de China y del mundo claramente no quieren otra guerra, especialmente entre potencias nucleares armadas como los Estados Unidos y China. Ya es hora de que las figuras políticas estadounidenses que abogan por las acciones beligerantes contra China terminen con su engaño y admitan ante el pueblo estadounidense -y ante la gente de todo el mundo- que las políticas altamente beligerantes contra China amenazan la vida y el bienestar de cientos de millones de estadounidenses y de chinos por igual.

1 comentario:

  1. no hace falta leer a NOSTRADAMUS,PARA SABER QUE VAMOS HACIE EL FIN DEL MUNDO..bueno CARPE DIEM mientras podamos ,y si queda un último que apague la luz..

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