miércoles, 22 de febrero de 2017

La política de Trump podría provocar la aparición de campos de refugiados en México

Henry Romero/Reuters
Estados Unidos no devolverá a las personas deportadas a sus países de origen, sino que las enviará a territorio mexicano. 

Este martes, Estados Unidos ha anunciado nuevas disposiciones para regular su política migratoria, que mantienen la sintonía con las promesas de campaña del presidente Donald Trump y suponen mayores restricciones y un aumento de las opciones para que ese país deporte a los alrededor de 11 millones de personas indocumentadas que se estima que residen en territorio estadounidense.
Una de esas resoluciones preocupa particularmente a México: EE.UU. ya no enviará a los inmigrantes indocumentados a sus países de origen, sino que los mandará al otro lado de la frontera mexicana para que esperen allí hasta que se defina su situación legal.
Alejandro Hope, analista de seguridad de la Ciudad de México, estima que "estamos hablando, potencialmente, de centenares de miles de personas" y recuerda "el caso de los haitianos en Tijuana. ¿Cuántos serán, 7.000 u 8.000? Y ya está desbordada la situación".
En concreto, en México existe el temor es que comiencen a formarse campos con miles de inmigrantes que esperarían su opción de ingresar en suelo estadounidense y, en el caso de no lograr su propósito, podrían solicitar que les admitieran como ciudadanos mexicanos.

¿Qué puede hacer México?

El director del Centro Binacional de Derechos Humanos de Tijuana, Victor Clark, explica que, legalmente, el Gobierno mexicano puede negarse a aceptar deportados de terceros países.
Ese procedimiento de expulsión es el siguiente: los agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) "abren las puertas" de la frontera donde "tienen a los deportados" y "entregan una lista con sus nombres a un funcionario de inmigración mexicano", aclara Clark.
Este especialista detalla que entran a México de uno en uno y, cuando el agente de inmigración mexicano ve a una persona que no es su compatriota, comunica al agente del ICE que no puedo aceptarla y tiene que regresar a Estados Unidos.
Por su parte, Hope subrayó que "un Gobierno mexicano no podría aceptar" esa situación "sin ir de la mano de miles de millones de dólares". Un ejemplo similar fue el acuerdo para que Ankara permita la entrada de refugiados sirios procedentes de la Unión Europea a cambio de recibir 3.000 millones de euros.
Hasta el momento, ni las autoridades estadounidenses ni las mexicanas han realizado declaraciones oficiales sobre cómo abordar este tema.

Fuente: RT

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