miércoles, 17 de mayo de 2017

Venezuela: ¿La próxima Víctima?


Por Pedro Pablo Gómez.- A veces en nuestros análisis podemos perder las perspectivas del contenido en que los hechos, de forma aisladas y repercutidos por los interesados en crear una imagen acorde a sus intereses, tienden a darnos la impresión de lo inevitable y necesario de hallar una ‘’solución’’ compatible para todos los que formamos parte del problema. 

En la actualidad, lo que ocurre en nuestro continente americano y particularmente los acontecimientos que ocurren en la tierra venezolana nos preocupan a todos los que queremos la preservación del proceso bolivariano que comenzó Hugo Chávez y también a los que pretenden liquidarlo de una forma u otra.

Uno de los problemas principales que se presentan a la hora de analizar objetivamente una situación es la no utilización de la memoria existente de hechos similares ocurridos en nuestras fronteras o fuera de ellas. Con Venezuela ocurre esto de alguna manera, todos vemos cómo se esta desarrollando a través de los medios occidentales y cómo se magnifica la oposición sistemática al gobierno del presidente Nicolás Maduro, con la actitud de la Asamblea Legislativa que encabeza Julio Borges, las manifestaciones y las agresiones directas a centros estatales por bandas dirigidas por connotados delincuentes y mercenarios pagados por las fuerzas reaccionarias y los mecanismos solapados del gobierno de los EEUU.

Por ello y tomando en cuenta el camino formado alrededor del ‘’problema venezolano’’ con el fiel apoyo de la lacayuna OEA y su presidente,Luis Almagro, me permito recordar parte del planteo psicológico expuesto claramente por uno de sus creadores el ex jefe de la CIA, Allen Dulles en su libro titulado ,’’El Arte de la Inteligencia’’, cuando para mantener saludable al sistema capitalista tenía EEUU que mantener las siguientes concepciones, sobre los gobiernos cambiables decía….

‘’En la dirección del Estado crearemos el caos y la confusión. De una manera imperceptible pero activa y constante, propiciaremos el despotismo de los funcionarios, el soborno, la corrupción, la falta de principios. La honradez y la honestidad serán ridiculizadas y convertidas en un vestigio del pasado. Gracias a su diversificado sistema propagandístico’’.
‘’Estados Unidos debe imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo…. Contaran siempre con el despliegue inmediato de las fuerzas armadas en cualquier zona, sin que les asista a ninguno de los países agredidos el derecho natural de defenderse’’

Y agrega además sobre los que intenten denunciarlos, ‘’solo unos pocos acertaran a sospechar e incluso a comprender lo que realmente sucede.Pero a esa gente la situaremos en una situación de indefensión, ridiculizándoles, desacreditarles encontrando la manera de calumniarles y señalarles como desechos de la sociedad. Haremos parecer chabacanos los fundamentos de la moralidad destruyéndolos’’.

Esta política no es más ni menos que el método permanentemente utilizado por el sistema para lograr la imposición de sus intereses en todo el mundo, ya sea en Irán, el Congo, Guatemala, Brasil, Chile, Honduras, etc. Ahora Venezuela es el centro de los deseos de dominio imperial, en los momentos actuales las condiciones están creadas para actuar con sus ‘’legitimas’’intenciones de ayudar al pueblo a liberarse de este gobierno.

Solo nuestras acciones solidarias podrán enfrentar los deseos de EEUU de aplastar la revolución bolivariana.

Fuerza Venezuela, la lucha Continuará.

jueves, 4 de mayo de 2017

Venezuela: ¿Se abre el juego? Por Iroel Sánchez

 “¡Golpe de estado!”, gritan la oposición venezolana, los medios de comunicación que le son afines, el para nada golpista gobierno brasileño de Michel Temer y hasta Washington -allí donde se dice no ocurren esos golpes porque no hay embajada norteamericana- expresa “profunda preocupación”.

El motivo no es que militares hayan desalojado un presidente electo, como aplaudió por breve plazo la oposición venezolana en abril de 2002, o sucedió en Honduras en 2009, ni que parlamentos no calificados legalmente para ello -como ha sucedido recientemente en Paraguay y Brasil- determinen el fin de un mandato presidencial. No, es porque el gobierno venezolano, enfrentado a sucesivas olas de violencia a las que ha llamado una oposición que sistemáticamente ha rechazado el diálogo que el ejecutivo le ha propuesto, incendiando hasta la sede del Tribunal Supremo, ha convocado a la elección de una Asamblea Constituyente que la misma oposición había reclamado en 2014 después de fracasar en las elecciones de 2013, cuando fue electo el Presidente venezolano Nicolás Maduro. 
El gran defecto que se le atribuye a la convocatoria es que el Presidente Maduro ha anunciado que los asambleístas no serán electos a partir de partidos políticos sino territorial o sectorialmente pero por qué ha de ser más democrático lo que decide una cúpula partidista que vaya a saber quién elige y financia que un colectivo de vecinos o trabajadores en igualdad de condiciones ¿Son más universales los políticos que los vecinos y los trabajadores?
La Asamblea Constituyente no sustituirá a la Asamblea Nacional de mayoría opositora, sino que -según se ha anunciado- trabajaría en paralelo a esta llevando a la Carta magna los programas sociales que ha implementado el chavismo desde su llegada al poder en 1999 y que grandes sectores populares temen se desmonten de llegar la oposición al poder. 
“La oposición trancó el juego”, ha dicho el Presidente Maduro en referencia a que la oposición – obsesionada con un referendo revocatorio del mandato presidencial que termina en 2019-  rechazó el diálogo que reiteradamente  ha propuesto  el gobierno. 
Pero ahora se abre una posibilidad de regresar a la política. Si el diálogo entre los políticos del gobierno y la oposición ha fracasado por qué no dar la palabra al pueblo.
El gobierno ha tomado la iniciativa y surgen varias preguntas hacia la oposición:
¿Por qué si tan seguros están de su mayoría no aceptan el reto?¿Por qué no luchar en las comunidades y colectivos laborales por sus candidatos, o es que temen no tener apoyo allí donde late el país y les es más fácil la lucha política en las reuniones de la desacreditada OEA o generando noticias falsas en las redes sociales de internet, mientras sus fieles especulan con los alimentos para provocar escasez y desatan la violencia en la calle para justificar la presión externa?
Es hora de que los que tanta democracia reclaman dejen hablar al pueblo.