lunes, 19 de junio de 2017

El humorista gráfico


Alejandra Teijido
Hay gente que tiene talento para muchas cosas, a veces en áreas en las que quizás jamás hubiese pensado desarrollarse. Son talentos naturales que nacen con nosotros y, aunque los trabajemos o no, allí están. Y no estoy hablando de algo para desarrollar como una carrera o una profesión, sino para formar como un hábito, para abrir un espacio de encuentro con uno mismo y para trabajar esas obsesiones que dan sentido a la cotidianidad. Sucede también, y a veces en mayor medida, que uno quisiese ser bueno en algo, tener talento para algo en específico, pero no es así. Yo siempre quise ser buena cantante, por ejemplo, pero jamás lo fui. ¡Soy malísima! Ya asumí que la música definitivamente no es lo mío. Estoy en paz con eso. Sin embargo, soy buena haciendo otras cosas que antes jamás me hubiese imaginado. Son cosas de la vida.

Por ejemplo, mi papá es excelente dibujante. Y cuando digo excelente, no exagero: es la verdad. Lo recuerdo desde chiquita haciendo garabatos y caricaturas en servilletas u hojas sueltas, dibujando retratos de hombres narizones y rasgos exagerados. Ese es un hábito común de mucha gente, no es nada nuevo: qué sé yo, hablar por teléfono mientras se toma una hoja de papel y se garabatea cualquier dibujo, sin pensarlo racionalmente, sólo siguiendo el camino de la mano. Es un ejercicio de la mente para distraerse o pensar con más claridad. Ahora, la significativa diferencia entre el común de la gente y mi papá, es que él sí tiene un talento natural para el dibujo, aunque insista en negarlo. Siempre me ha impresionado el trazo tan natural y suelto que tiene, ese que muchos artistas trabajan por años para perfeccionar, pero que él logra sencillamente desde un gesto tan cotidiano y sin darle mayor importancia. Si le digo a mi papá que tiene talento de artista me va a lanzar un chancletazo por la cabeza o me dirá simplemente que eso es cosa de hippies y jóvenes, cuando no es así.

Socialmente hemos construido un falso arquetipo de lo que es un ser creador: cómo debería verse y qué tipo de cosas debería hacer. Asociamos la imagen del artista con la de un hippie vagabundo o un loco desaforado, cuando la realidad es que todos, absolutamente todos, nacemos con la posibilidad de crear desde nuestros espacios, pero más específicamente, sólo hay unos cuantos que nacen con el talento (no sólo la posibilidad) de hacerlo posible. Y esos pocos cuantos no son todos hippies locos: hay gente muy seria también. Es sólo una cuestión de darle rienda suelta. Entiendo que mi papá nació en una época más conservadora, y entiendo también que la necesidad y el pragmatismo del día a día lo llevaron a concentrarse en cosas más productivas asociadas al trabajo y la familia. Entiendo que todo esto no le haya permitido siquiera pensar en el dibujo como un espacio de creación y, mucho menos, enseriarse con eso, y cuando digo enseriarse no me refiero a practicarlo como profesión, sino sencillamente a practicarlo, así sea en la clandestinidad de un cuaderno en una gaveta.

Además de esta habilidad innata para el dibujo, mi papá es un tipo muy jodedor, con un gran sentido del humor y una capacidad de ingeniar una frase chistosa pero acertada en un momento específico. Los chistes groseros y políticamente “incorrectos” son su especialidad. Entonces, pienso, ¿y si consideramos unir estas dos maravillosas cualidades que tiene mi papá? La respuesta es fácil: ¡humorista gráfico! Ahí está. Si le fastidia pensar en la idea de dibujar sólo por dibujar, ¿por qué no le añadimos textos a estos dibujos? Las frases que él piensa y dice fácilmente podría incluirlas en sus dibujos, dándole un mensaje y otro sentido a cada imagen.

¿Y sobre qué escribiría? Aquí la respuesta también es fácil. Si hay algo que he aprendido y heredado de mi papá, de mi mamá y de mi historia familiar, es una sensibilidad social y la importancia de una formación de criterios políticos que la acompañen. Entonces, allí hay algo más que podemos incluir en la lista, pues más allá de un tema, podemos hablar de un discurso: un discurso social y político que viene desde esta sensibilidad, desde la crítica y desde la necesidad de marcar una postura y decir las cosas que hay que decir. Todos los que conocen a mi papá saben que él no se calla nada, y si tiene una postura sobre algo, lo va a hacer evidente.

Creo, entonces, que la figura del humorista gráfico que trabaja temas políticos es la conjunción perfecta e idónea para todas estas características que de cierta forma definen a mi papá. Quino, como muchos otros, hizo de esto una carrera. No estoy diciendo que mi papá deba forjar una carrera con esto, pero insisto: es la posibilidad de un espacio de creación cercano a sus propios intereses y a su propio talento. Además, es una distracción, una manera de pasar el tiempo productivamente. Si en la televisión pasan siempre lo mismo, si ya Internet se vuelve fastidioso, y el día es largo aún, ¿por qué no tomar una hoja

de papel y decir algo con ella? En esta coyuntura política que estamos viviendo hay muchas cosas que deben decirse, y el humor tiene una particularidad de ser certero, de dar en el clavo con una frase punzante, cómica e integradora. A mi papá se le hace fácil salir con frases así, y si puede decirlas en voz alta, puede escribirlas también. Me imagino a uno de esos personajes que dibuja mi papá lanzando al aire una verdad o una crítica.

Así que, cuando viaje a Barquisimeto, le llevaré a mi papá una libreta con hojas blancas como regalo del Día del Padre. Y espero que para mi cumpleaños, que es dentro de tres meses, él me regale de vuelta aunque sea unos pocos dibujos dentro de esa libreta. Deberíamos hacer un trato. No le pido que muestre a todos sus dibujos si no quiere, sólo le pido que los haga, que dé rienda suelta a ese talento y a esa capacidad que tiene y que sólo deja ver al mundo en servilletas regadas que nunca guarda. Un cuadernito, entre otras cosas, ofrece la posibilidad de resguardar lo que se hace, de tenerlo todo juntico para apreciarlo, para ver el camino andado. Además, y por último, admito que es algo que me gustaría luego poder guardar y conservar conmigo: las imágenes de mi papá en una libreta.


Alejandra Teijido

Nota: Alejandra y sus papás son personas muy queridas por Ensenada de Riazor.

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