domingo, 3 de septiembre de 2017

HOMENAJE A SIRIA

Por AIDAN O’BRIAN
 
Una cosa extraña ocurrió la pasada semana. El presidente de Estados Unidos ordenó oficialmente a la CIA que detuviera su guerra contra Siria.
Así que no fue el calentamiento global, ni "Assad" ni el neoliberalismo, ni siquiera fue una guerra civil: el fabricante de la guerra en Siria fue la CIA.
Por supuesto, la CIA continuará oficiosamente su guerra contra Siria. Pero podemos saborear por un momento la verdad. Y también una "derrota oficial de la CIA".

¿Y por qué sólo saborear? ¿Por qué no alegrarse?: porque esta "victoria" trascendental puede ser el punto de inflexión en el asalto occidental contra el pueblo musulmán, que ya dura un siglo. Lo que muchos llaman el "arco de resistencia" (shiita y secular) se ha solidificado, mientras que la ofensiva imperial occidental ha flojeado.

El general estadounidense Wesley Clark descubrió el juego hace años, cuando reveló las intenciones estadounidenses en Oriente Medio después del 11-S: siete países habrían de ser invadidos (Irak, Libia, Siria, Líbano, Somalia, Sudán e Irán). El ex-ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Roland Dumas, también descubrió el juego al revelar que el Estado británico (un activo definitivo de la CIA) se estaba preparando para una guerra contra Siria dos años antes del inicio del holocausto sirio en 2011. Y el periodista de investigación Seymour Hersh descubrió el juego también en su artículo de 2007 en New Yorker: "The Redirection". En esta pieza reveló cómo los EE.UU. estaban conectando de nuevo con los fundamentalistas saudíes y sunníes en y alrededor de Siria.

Y por si todas estas revelaciones no fueran suficiente, Wikileaks expuso las maquinaciones de la embajada de EE.UU. en Damasco en la primera década de este siglo. La desestabilización era su agenda. La "diplomacia" de la CIA era la regla. En resumen, Siria estaba en el punto de mira del Imperio. De hecho lo ha estado  durante los últimos sesenta años. Los planes para el caos en Siria han estado en la mesa imperial desde los años 50 (‘Operación Straggle’).

Toda esta conspiración explotó como una bomba sobre Siria en 2011. Sin embargo, la resistencia siria a ella y la eventual "victoria" sobre ella no está recibiendo el enorme crédito y respeto que merece. Siria recibió un golpe por la humanidad. Y se ha marcado una victoria para la humanidad. Y la humanidad - o al menos la parte occidental de ella - elige mirar hacia otro lado.

Los "humanitarios" occidentales culpan a Siria por el holocausto sirio. Los informes de Amnistía Internacional y de Human Rights Watch (ambos en términos íntimos con el Departamento de Estado de EE. UU.) no vierten más que desprecio  sobre la República Árabe Siria. E incluso algunos radicales occidentales culpan a Siria. Desde el principio, Noam Chomsky quería cambiar de régimen. Y "mil y un" otros izquierdistas honraron a los kurdos en el norte de Siria y otras ilusiones revolucionarias en lugar de decir algo bueno sobre la República de Siria.

En el grotescamente distorsionado relato occidental de la guerra de Siria, las muchas maneras del imperialismo occidental faltaban y siguen faltando. La CIA y su modus operandi no se tuvieron ni se tienen en cuenta: la compra de informantes, traidores, periodistas, mercenarios, películas, oscars, etc.

En un caso clásico de liberalismo desvergonzado, cuando se trataba de Siria las acciones abiertas y encubiertas de Occidente fueron dejadas de lado y un individuo,  "extranjero",  fue señalado: el Presidente sirio.

Y en una decepcionante muestra de (ausencia de) pensamiento crítico una gran proporción de la izquierda occidental terminó señalando también a un "extranjero": el Presidente sirio.

El hábito de la derecha occidental siempre ha sido el de culpar a extranjeros o extraños; la izquierda posmoderna (pos-revolucionaria) occidental ha caído en el mismo hábito. ¿Por qué esta crítica embotada? ¿Por qué la renuencia a reconocer la mayor victoria anti-imperialista de los tiempos posmodernos?

¿Porque un "dictador" es responsable de ello? ¿Sí? ¡La vida de la República estaba en juego! ¿Es que este punto existencial no tiene cabida en las cabezas occidentales? ¿Estamos ciegos ante los resultados genocidas de nuestras políticas occidentales cuando se imponen a las naciones vulnerables del Tercer Mundo?.  ¿Somos tan puros que no podemos reconocer un modelo político alternativo?.  El presidente de Siria podría haber abandonado la nave. Pero en realidad actuó como un presidente. Se quedó cuando hubiera sido más fácil huir.

En Occidente nuestros presidentes renuncian a resistir la injusticia ante el primer síntoma de problemas. En Europa, por ejemplo, nadie se atreve a luchar contra los enemigos del pueblo (el Banco Central Europeo y la OTAN). Así que no estamos acostumbrados a ver a un líder con columna vertebral. Cuando vemos uno creemos que es algo increíble. Algo debe estar mal. Debe ser un "dictador". Cuando de hecho es al revés: la ‘democracia capitalista’ occidental es la dictadura, especialmente cuando se exporta a los países no occidentales.

En los tiempos posmodernos tanto la preocupación occidental como el apoyo a la "revolución árabe" son una ficción. No tienen base. Por lo tanto, para los occidentales, pretender que están al margen y dar lecciones a Siria sobre "revolución" es  algo grosero. Para decirlo sin rodeos: en Occidente hoy no tenemos credenciales revolucionarias. Entonces, ¿qué nos hace expertos en la "revolución" en cualquier lugar?. De hecho, ¿por qué la vemos donde no la hay? ¿Por qué nuestro juicio de Siria se basa en los más altos estándares revolucionarios cuando una fuerza imperial voraz está claramente empeñada en destruirla?. ¿Por qué proyectamos nuestros propios deseos de cambio en un pueblo que sólo quiere sobrevivir al holocausto?. La crítica occidental de Siria está, cuando menos,  fuera de lugar. Para decirlo más claro: ha sido una víctima inconsciente de la blitzkrieg mediática de la CIA.

¿Y la naturaleza neoliberal de Siria? Todos los países del mundo actual son más o menos neoliberales. Pero aparte de Libia ningún otro país ha sido destrozado como Siria. Alguna otra cosa fue la causa del holocausto sirio. Explicar "Siria" señalando  la desintegración neoliberal de la sociedad es, por lo tanto, una política descabellada. Y la renuencia en señalar a la CIA como la causa de los últimos seis años ha sido simplemente cobarde.

Conocemos el curriculum de la CIA. Cuba, Chile, Nicaragua, Congo, Angola, Vietnam, Indonesia, Laos, etc. Las guerras secretas y las campañas secretas de desestabilización ya no son un secreto. Entonces, ¿por qué la pretensión de inocencia cuando se trata de Siria?. En tres palabras: la primavera árabe.

Sin embargo, después de seis años de horror, la narrativa de la "Primavera" ya no tiene sentido. En el caso de Siria no es más que una venda en los ojos. ¿Desde cuándo las actividades de la CIA llegaron a ser una "primavera"?. Ha sido una distracción bien amañada. La gran ironía, sin embargo, es que hoy, después de la "victoria" de la República de Siria, es probable que veamos un verdadero renacimiento sirio - una verdadera primavera del pueblo sirio.

Y antes de que alguien diga "imperialismo ruso", desechemos esa idea. El hecho es que la economía rusa es más pequeña que la de California. Simplemente no tiene la capacidad económica para ser un imperio. Y sugerir lo contrario es ridículo. Para repetir nuestro punto principal: la vida de la República de Siria estuvo en el aire  durante los últimos años. Por lo tanto, la República tenía todo el derecho de usar cualquier ventaja que pudiera tener. Y en las guerras los "aliados" son un hecho de la vida.

En lo que respecta a la "fiebre" rusa por ayudar a Siria, la mejor analogía es la prisa cubana para ayudar a Angola en los años setenta. La entrada de Cuba en esa guerra de la CIA no fue un "imperialismo cubano" sino un acto de solidaridad internacional. Y cambió la historia de África moderna para mejor. Fue el comienzo del fin del apartheid en Sudáfrica.

Y esa es precisamente la importancia de la victoria siria. Al luchar patrióticamente y al derrotar a la máquina de matar de Occidente, el pueblo sirio no sólo ha salvado a su país, sino que ha salvado a su región de una mayor destrucción. Y si este es el caso, entonces es el comienzo del fin del Israel del apartheid.

Traducción de Senén Murias

Fuente: COUNTERPUNCH, 31 Agosto 2017
 

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